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Élmer Mendoza: del desvelo al reconocimiento

23 Abril 2019 74

Un hombre abocado a la lectura, a la escritura, a la pasión por contar historias sin esperar reconocimiento. Así es Élmer Mendoza.

Su historia en la literatura mexicana comenzó una noche de hace ya varios años y tras haber concluido sus estudios en Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica. Aún lo recuerda, tenía 28 años.

“Una noche compré un cuaderno de cien páginas y en una noche lo llené (…) me sorprendió mucho que pudiera hacer una actividad ajena a mis costumbres. Cuando vi que estaba entrando luz por la ventana, que estaba amaneciendo, pensé ¿qué es lo que había pasado? y entonces ahí dije «voy a ser escritor»”, recordó Élmer Mendoza en entrevista telefónica para Revista Cultural Alternativas.

Fue entonces que renunció a su trabajo como ingeniero y dejó su natal Culiacán, para mudarse a la Ciudad de México y estudiar Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Esa sabia decisión ha rendido frutos desde hace años, pues el escritor sinaloense ha sido laureado con premios como el Nacional de Literatura José Fuentes Mares, el Premio Tusquets de Novela y, ahora, en esta Feria Nacional del Libro de León se le otorgará el Reconocimiento Compromiso con las Letras.

La emoción se puede percibir al otro lado del teléfono, pues, aunque aclara que él escribe porque es lo que le apasiona y para lo que trabaja día a día, agradece el galardón que tendrá en la Fenal 30.

“Siempre me sorprende eso. Soy un escritor que nunca pensó que eso pudiera ocurrirme, porque pues yo estoy muy preocupado por escribir y escribir bien y escribir cada vez mejor y que cada una de mis novelas pueda aportar algo a la historia de la literatura mexicana, entonces no es algo en lo que me detengo a pensar (…) Tengo como un ‘entrenamiento familiar’ de que trabaja, pero no esperes que lleguen cosas, que pueden llegar o que quizá no lleguen. Pero también me enseñaron eso, que el trabajo también puede traer beneficios inesperados, como es el ser reconocido por la Fenal”.

Ahora es un escritor referente en su campo, pero en su formación como escritor también existió la ‘prueba error’, ya que aún recuerda como intentó incursionar en varios géneros literarios hasta terminó por darse cuenta que estaba cómodo en la novela negra, ese género que tanto le ha dado, así como en la llamada ‘narcoliteratura’, de la cual es considerado padre.

“Intenté hacer una novela de ciencia ficción, fracasé, también una novela de aventuras y después intenté hacer otra de diversos temas y también fracasé, entonces bueno, un día encontré que me sentía cómodo en el terreno de narrativa para contar el delito y así fue que empecé a contar delitos. Empecé con Un asesino solitario, que por cierto por estos días está cumpliendo 20 años de publicada la novela”.

Poco a poco la narrativa se fue dando y es entonces que surge uno de sus personajes recurrentes y el más emblemático: El Zurdo Mendieta, un detective que, descrito por su creador, es tenaz, terco, con un alto grado de honradez y bueno en un trabajo en el que pocos creen. Un personaje que busca demostrar que sí hay policías en México que merecen reconocimiento, que son policías que trabajan.

En cuestión de meses, Élmer estableció el esquema del personaje con base en las lecturas que hacía y en algunos modelos de policías que conocía. Determinó qué estatura debía tener, cómo debía vestir, sus actitudes, su inteligencia, adicciones, su historia amorosa, su formación y su historia policiaca. La primera aparición del Zurdo fue en la novela Balas de plata, en 2008.

Pero este terco policía no está solo, lo acompaña gente que lo “complementa perfectamente”, como Cris Toledo, una detective con inteligencia visual capaz de percibir detalles que él no.

Ésta última es un ejemplo de la fortaleza y astucia que Élmer imprime a sus personajes femeninos y que deriva del ejemplo de mujeres fuertes que ha conocido a lo largo de su vida, comenzando con su madre.

“Yo estoy rodeado de mujeres muy fuertes, es decir toda mi vida, mis abuelas, mi madre, mi hermana, mi esposa, mi hija. Son mujeres muy fuertes que nunca temieron tomar su destino en sus manos, el destino de sus hijos, de sus nietos. Yo crecí viendo ese tipo de mujeres, y claro, cuando pienso en crear personajes femeninos parto de ahí, parto de mujeres fuertes, mujeres que son capaces de mandar hombres, de dirigir grupos de varones con éxito”.

Así, el literato fue creando y se fue fortaleciendo en el género de la novela negra hasta convertirse en un referente de la literatura mexicana, con más de una decena de novelas publicadas, al menos siete cuentos y algunos textos para obras de teatro.

Su compromiso con la literatura no está en duda y es por ello que los organizadores de la Feria Nacional del Libro de León decidieron galardonarlo en tan especial edición con el Reconocimiento Compromiso con la Letras, premio que le será entregado durante la inauguración de la Feria, el viernes 26 de abril.

Aunque no oculta que se siente congratulado por este nombramiento, también deja en claro que el hecho de que se entreguen este tipo de premios a escritores mexicanos ayuda a impulsar el talento nacional.

“En nuestro país hay como una tendencia a no reconocer el trabajo de los nuestros, entonces cuando hay un reconocimiento hacia cualquiera de nosotros, en realidad me alegra”.

Si bien ésta será una edición especial de la Fenal para Élmer Mendoza, también recuerda aquellas ocasiones en que le tocó participar en charlas referentes a José Alfredo Jiménez y Jorge Ibargüengoitia, e incluso menciona que aún tiene el par de botas que compró en su primera visita a León durante la Fenal.

“La experiencia significativa más importante que he tenido (en la Fenal), es que hicimos un homenaje a José Alfredo. Un día anterior nos habíamos presentado los escritores que estábamos ahí y había como ocho gentes, pero cuando fuimos a hablar de José Alfredo había una sala atascada de señores y de señoras y que querían escuchar lo que nosotros íbamos a decir de José Alfredo y me encantó, me encantó eso”.

José Alfredo Jiménez se ha convertido en un referente para él de la Fenal, pues dentro de sus memorias de esta feria también está aquella ocasión en que le tocó escuchar a un coro interpretando canciones del poeta guanajuatense.

“Cuando yo llegué a la feria estaba un coro de jovencitos cantando canciones de Guanajuato y pues me encantó, hasta me quedé ahí. A la persona que me llevaba le dije ‘péreme’, me voy a quedar hasta que se acabe la canción y pues ya sabes ‘la vida no vale nada, no vale nada la vida…’”.

De la Fenal también tiene presente a un grupo de escritores que autoeditan sus textos y a quien les muestra gran respeto por su compromiso por seguir trabajando pese a las adversidades que se pudieran presentar.

“Siempre que voy les compro novelas a todos, es gente que no para de trabajar y eso es muy bueno porque significa que hay condiciones para escribir”.

Para el también catedrático e integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, la Feria Nacional del Libro de León es un referente de la ciudad, es un espacio que hay que visitar, que hay que mantener ‘vivo’ porque contribuye al perfil cultural de la ciudad.

Además, recomienda a los lectores y no lectores, adentrarse en la Feria y sin temor preguntar por los libros, no importa el costo, la cantidad de páginas o la portada, pues señala, ahí hay un libro para cada quien.

“Asistan a la feria, ahí hay un libro para cada quien y yo creo que tienen que encontrarlo. Y pregunten, si llevan poco dinero no teman preguntar precios, no teman preguntar si hay descuentos, la feria es para todos, para abrir corazones. Pregunten de qué se trata (el libro), muchas veces los libreros saben eso y ahí pueden encontrar libros que uno debe leer y también claro, libros que no tienen porqué comprar.

Yo creo que toda la gente de León tiene que ir ahí; además, la Feria de León es uno de los referentes culturales de la ciudad, entonces si muchos leoneses asisten a las presentaciones, van a comprar libros, pues es una feria que no va a desaparecer y que seguirá siendo un punto importante dentro del perfil cultural de la ciudad”.

 

Élmer Mendoza en la Fenal 30

Inauguración y entrega de

Reconocimiento Compromiso con las Letras

Viernes 26 de abril

Salón Auditorio Jorge Ibagüengoitia

18:00 h

 

Presentación del libro

No todos los besos son iguales

Sábado 27 de abril de 2019

Sala Efraín Huerta

18:00 h

 

Novelas publicadas

Un asesino solitario (1999).

El amante de Janis Joplin (2001).

Efecto tequila (2004).

Cóbraselo caro (2005).

Balas de plata (2008).

La prueba del ácido (2010).

Nombre de perro (2012).

El misterio de la orquídea Calavera (2014).

Besar al detective (2015).

Asesinato en el Parque Sinaloa (2017).

No todos los besos son iguales (2018).

 

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