I
Jardín Solaris es un refugio simbólico y un campo de acción colectiva. Nace de la necesidad de imaginar futuros posibles desde lo cotidiano, futuros de vida digna, compartida y sostenida en comunidad. Es nuestra utopía concreta, la voluntad común de transformar realidades, de articular nuestros deseos en torno a un querer radical.
En un mundo que acelera el olvido y la desconexión, proponemos sembrar memoria, cuidado y resistencia, a través de prácticas de conectan con la tierra, el cuerpo y la palabra. Rechazamos las narrativas del héroe solitario, el progreso extractivo y la competencia como destino. Elegimos la escucha atenta, el archivo vivo y el apoyo mutuo como fuerzas que multiplican y sostienen.
No es solo un jardín, es un laboratorio afectivo, un invernadero de saberes y una tecnología sensible, hecha de gestos, palabras y cuidados. No pretendemos “salvar el mundo”; queremos aprender a habitarlo de otra manera, con ternura, imaginación radical y justicia poética. Somos semillas que germinan en lo cotidiano, y desde ahí, abrimos grietas hacia futuros más justos. Porque otro mundo no solo es posible… ya está germinando.
II
Esta exposición nace de una siembra colectiva en dos territorios vivos de León, Guanajuato, en las colonias Barrio Arriba y Valle de Señora, donde se llevaron a cabo actividades artísticas y educativas impulsadas por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes del Estado de Guanajuato 2025.
El proyecto concibe el arte como un tejido vivo entre mujeres trabajadoras, adultas en plenitud e infancias, reconociéndolas no solo como participantes, sino como portadoras de memoria, saber y porvenir.
En la 36ª Feria Nacional del Libro de León, se presentan los resultados de estos procesos a través de artilugios móviles: una galería itinerante, una biblioteca portátil, un kiosco gráfico y refugios para la memoria, la lectura y la creatividad. Estos dispositivos han sido diseñados para activarse en espacios públicos y facilitar procesos pedagógicos comunitarios, propiciando el encuentro, la escucha y la circulación de relatos.
Los libros, piezas y actividades reunidas aquí se conciben como dispositivos para narrar: herramientas que permiten compartir procesos, memorias y emociones. Desde fanzines y libros de artista hasta fotografías experimentales, cada elemento resguarda fragmentos de vida cotidiana: recetas, plantas, recuerdos y afectos, que constituyen un archivo vivo.
En este contexto, el libro se entiende como experiencia abierta: invita a ser tocado, recorrido y habitado. Son libros creados por personas que habitan la ciudad, que narran desde su cotidianidad y comparten saberes desde la práctica. Durante la Feria, esta dimensión se activa nuevamente en un taller abierto al público, donde las y los asistentes podrán crear sus propios dispositivos para narrar, sumándose al proceso y nutriendo la exposición en tiempo real. Así, el gesto de leer se entrelaza con el de hacer, y la memoria continúa expandiéndose colectivamente.