INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN
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Fenal: Memorias monocromáticas

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Conoce a las y los ganadores del concurso "Tu Fenal en B/N"

La forma en que percibimos las cosas es subjetiva. Dos personas pueden compartir el mismo espacio por un momento y tener una experiencia distinta. Por eso es que los esfuerzos por conjuntar varias visiones son tan valiosos, porque nos entregan un panorama más grande de lo que fue un instante. Bajo esta premisa, la Feria Nacional del Libro de León realizó el concurso ‘Tu Fenal en B/N’, donde diseñadores y artistas de la ciudad desarrollaron una pieza en la que expresaron su experiencia en la Feria.

En sus ya 33 ediciones, la Feria Nacional del Libro de León (otrora Feria Nacional del Libro y Juvenil) ha involucrado a las personas no sólo para adquirir libros, sino que entre su caleidoscópica cartelera también ha hecho llamados a artistas y diseñadores locales. Desde su primera edición se convirtió en hábito celebrar el Concurso Estatal de Cartel en el que, aunque la temática cambiara, la misión era expresar nuestra forma de vivir la lectura y la experiencia sensorial con los libros de una forma nueva y creativa, en un espacio de 60 por 90 centímetros, aproximadamente.

Si bien el concurso perduró por años y se hizo parte de la vida de los diseñadores de la ciudad —sobre todo para estudiantes de diseño al ser una forma de trabajar un producto más real en clases—, su desaparición llegó en 2015. Le siguió el Concurso de Videominuto, donde inspirados por obras literarias de diferentes autores, los creadores debían crear una pieza audiovisual y, aunque los resultados eran interesantes, sólo duró un par de ediciones.

En esta ocasión, la Fenal dio un giro al concurso y pasó de un cartel temático a una ilustración donde los artistas pudieran narrar, a través de una imagen, cómo la Feria ha marcado su vida. El primer filtro era técnico: en un espacio cuadrado de 60 cm tendrían que plasmar su idea con la libertad de usar cualquier técnica siempre y cuando el resultado fuera en blanco y negro, porque ante las limitaciones la creatividad florece.

Para esta primera edición, 23 participantes formaron un collage de experiencias únicas que dan pistas sobre lo que Fenal ha significado para la ciudad. Un jurado conformado por la Mtra. María del Carmen Aranda Muñiz, coordinadora de Mi Museo Universitario de la Universidad de La Salle Bajío; el Lic. Benjamín Hurtado, coordinador de la Escuela de Artes Visuales Antonio Segoviano, y Arturo García Pons, artista audiovisual, destacaron el trabajo de dos participantes como mención honorífica y premiaron a tres ganadores, que a continuación conoceremos más a fondo.

Fabián Hernández (Orlando Yepa) | Primer lugar

Mariana Fernández | Segundo lugar

Mariel Gutiérrez (Rucksi Tengo Raro) | Tercer lugar

Orlando Yepa, como se hace llamar, es un ingeniero industrial que ha trabajado con marcas de skateboard, marcas emergentes de moda mexicana y proyectos de emprendimiento. Desde niño desarrolló sus habilidades en el dibujo de forma natural y poco a poco fue profesionalizando su pasión. Su estilo es conocido por ser muy caricaturesco en el amplio sentido: personajes curiosos, formas contrastadas y un uso del color sin reservas. Para él, la ilustración es una forma de dejar huella, trascender y compartir ideas que comuniquen algo con los otros. Una forma de provocar sensaciones, sea cual sea el soporte.

En sus palabras: «Recuerdo comprar Cien años de soledad en una Fenal, lo compré solo porque lo había escuchado mucho y cuando lo leí me propuse hacerlo justo cuando me disponía a dormir. Recuerdo que lo leía y me imaginaba a Macondo y cómo García Márquez describía tan detallada la ciudad. Quise representar eso: por la noche el chico escapa de las paredes de su cuarto y con tan solo con un libro vuela por una ciudad nueva y desconocida».

Instagram: @orlandoyepa

Behance: https://www.behance.net/orland...

Los tres ganadores del concurso, sin olvidar las menciones honoríficas de Jesús Israel Ramírez Landeros y Jorge Uriel Esqueda Becerra, son una muestra del talento que, surgiera o no aquí, vive en la ciudad y cohabita con un sinfín de experiencias más que se encuentran en la Feria Nacional del Libro desde ya más de 30 años.

Las obras ganadoras serán impresas en tote bags que podrás adquirir durante los ocho días que la Fenal 33 va a durar a partir del 1 de julio de 2022, en el Poliforum León. Las obras seleccionadas también serán expuestas en el MiM de la Universidad de La Salle Bajío.

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Pequeños grandes escritores: Convocatoria 'Hazle al Cuento'

Texto de Lilian Gutiérrez¿Te gustaría ser escritor(a) de grande? ¡Empieza desde ahora! Estamos buscando a niños y niñas con una gran imaginación, que les guste escribir y que estén dispuestos a compartir sus historias en la Feria Nacional del Libro de León, Fenal 32. Participa en el 27º Concurso Estatal de Cuento por y para niños, Hazle al cuento. Si tienes entre 6 y 12 años y vives en el estado de Guanajuato, puedes participar en alguna de las dos categorías del concurso:-       Categoría 1: niños y niñas entre 6 y 8 años.-       Categoría 2: niños y niñas entre 9 y 12 años. Únicamente participarán cuentos que tú hayas inventado, que sean de tu autoría, de tema libre y que nunca antes se hayan publicado en otros formatos como periódicos, revistas y/o páginas de Internet. Consulta todas las características que debe tener tu cuento en este link: http://bit.ly/ConvHazleAlCuento21. Cuando lo hayas terminado, pide ayuda a tus papás para escanearlo y subirlo a alguna plataforma virtual, es importante que el documento tenga un acceso abierto y no caduque su fecha para descarga. Finalmente, registra tus datos y envía tu cuento por medio de la siguiente liga: https://bit.ly/34Giqiu. La convocatoria cierra el miércoles 28 de octubre de 2020 a las 12:00 horas. Después de la fecha y hora mencionadas no se recibirá ningún cuento. Los nombres de las y los ganadores se publicarán el 18 de enero de 2021 en las redes del Instituto Cultural de León y la Fenal. Las y los ganadores recibirán una dotación de libros infantiles y se presentarán en la ceremonia de premiación a realizarse en la Feria Nacional del Libro de León, Fenal 32, para hablar sobre su cuento. Además, sus historias se publicarán en un libro impreso que estará a la venta en el evento mencionado. Los premios dentro de cada categoría serán los siguientes:-       Primer lugar: $2,500-       Segundo lugar: $2,000-       Tercer lugar: $1,500 Si tienes dudas o quieres saber más sobre la convocatoria, llama al 714 0326 y 716 4001 ext. 103. También puedes enviar un correo a programacion.fenal@hotmail.com. Te invitamos a seguir nuestras redes, Facebook: Instituto Cultural de León // Fenal- Feria Nacional del Libro de León. Instagram: @CulturaLeon // @fenalmx. 

Soltarse y escribir

Victoria Elizondo fue finalista en LuchaLibro en la pasada edición de Fenal, conoce su historia. “Escribir me sirve como un medio para canalizar y acercarme a mis emociones”. Victoria Elizondo es una lectora apasionada que poco a poco fue encontrando en las letras un espacio para crear y expresarse; así se convirtió en escritora. Ella fue finalista en el pasado concurso LuchaLibro que fue parte de la Feria Nacional del Libro de León 2021. Conoce más de Victoria y su trayectoria. RCA: ¿Cuáles fueron tus inicios en la literatura y la escritura? Comencé con el hábito cuando cumplí 13 años. Acostumbraba mucho a revisar blogs y páginas de fanfiction. Después salté a la literatura juvenil, leía sagas distópicas que tenían muchas referencias a la mitología griega y romana. A partir de ahí empecé a explorar distintos géneros y autores, desde entonces la lectura se convirtió en una prioridad para mí. Respecto a la escritura, fue más difícil animarme. Solo tendía a soltarme en diarios personales. Escribí para un público por primera vez gracias a un servicio social de fomento a la lectura llamado Tertulia literaria. Luego lo dejé tres años hasta que me incorporé a dos talleres durante la pandemia: Sor sugar y Abismos. RCA: ¿Qué te motiva a escribir? A veces no logro comprender algún tema o momento por el cual atravieso. No entiendo muchas situaciones, mucho menos a mí misma. Escribir me sirve como un medio para canalizar y acercarme a mis emociones. Pienso qué es lo peor que podría pasar en alguna situación y de ahí parto. También los memes o algún video en TikTok. RCA: ¿Cuáles son los temas y los autores que te inspiran? Me gusta el terror, lo místico, la muerte y el sueño. Admiro mucho a Mónica Ojeda, a Emily Brontë, a Emily Dickinson y a Julio Cortázar; también disfruto a Elena Garro, a Sylvia Plath y a Juan Vicente Melo. El hambre, el suicidio y la desolación me llaman la atención de sus escritos. RCA: ¿Cómo fue que te decidiste a participar en LuchaLibro? Me salió la publicidad varias veces en Facebook. Lo tomé como una señal para probar qué tan sencillo podría ser improvisar una historia con elementos aleatorios. Ya llevaba un par de meses retomando la escritura y vi la oportunidad como un incentivo para seguir creciendo. RCA: ¿Cómo fue tu experiencia en LuchaLibro y cómo te motivó para seguir escribiendo? La competencia fue muy interesante. Utilizar máscaras, un seudónimo de luchador y que ni siquiera conociéramos nuestros nombres reales aún tras bambalinas le daba más tensión al concurso. Gaby y su equipo fueron muy amables. Tuve que prepararme un rato. Entrené, podría decirse. Gracias a LuchaLibro me empapé de este género y descubrí otra faceta en la narrativa que puedo llegar a crear. RCA: ¿Siendo una joven escritora, qué representa asistir y participar en la Fenal? Considero que es un espacio de encuentro entre diferentes lectores, el cual permite hacer un intercambio de ideas y promueve un ambiente de comunidad. Me ayuda a conocer lo que están haciendo otros artistas, no solo escritores en la ciudad. Instrucciones para el último baño Una vez escuché, leí… o tal vez vi, que morir ahogada era la manera más noble de dejar de existir. Al cuerpo se le difumina el alma entre dos elementos: la sangre, pesada en la memoria, se ablanda gracias al prejuicio puro del agua. Balanceando las temperaturas de ambas sustancias, según el criterio propio, podemos acercarnos a un ensueño si preparamos nuestros cuerpos. Para llegar a este punto, es necesario recorrer diferentes escenarios espirituales, no importa donde hayas comenzado, todxs partimos de la ignorancia. Es tu decisión si optas por gastar en los servicios de un muchacho ojeroso y tatuado, que seguramente en cada sesión se apoyará del diccionario de símbolos más cercano. Quizás, hablará de manera pausada y te recalcará en cada oración que “la combinación de tus cartas es muy interesante”. Solo procura no frecuentarlo muy seguido, terminarás pagando las cervezas también. Tampoco frunciré el ceño si me dices que comenzaste leyendo el horóscopo del periódico vespertino, menos si priorizaste el de tu pareja sobre el tuyo. Así inició la chica que tiene cita hoy a las seis. Y por fin, después de meses en la lista de espera, ya le toca. Se llama Regina. Aparenta unos veintidós, pero ya pasa de los treinta. Tengo entendido que trabajó en Presidencia varios años. Llegó aquí con una carga energética muy pesada. A simple vista, parecía una persona limpia. El perfume de la mañana la perseguía hasta la hora de fumar, sin embargo, había detalles que la delataban. El cabello, muy bien peinado, tenía orzuela. La camisa blanca que usaba, en lugar de iluminarle el rostro le contrastaba las ojeras. Yo creo que le pesaban tanto que ni la mirada podía despegar del suelo. Tenía las uñas disparejas: unas rotas, las de los pulgares mordidas, algunas con restos de esmalte. En la primera visita me tocó darle el recorrido por las instalaciones. Le mostré las salas de meditación. Como era marzo, estaban pintadas las paredes de naranja. La terraza apenas la estaban acondicionando, solo pudo observar cómo las macetas de malvas resistían al polvo de las obras. Vio los cuartos en silencio, hizo unas cuantas preguntas sobre el procedimiento y cada que salíamos de una habitación, empujaba con la mano abierta las puertas de madera, como si tratara de asegurar que las puertas estuvieran bien cerradas. En ese entonces los baños del segundo edificio ya estaban acondicionados. Creo que no te lo he comentado, pero esas tinas fueron restauradas por el hijo de Socorro, la hermana de la dueña. Él mismo las consiguió de varias casas abandonadas, en su trabajo no les importó. El muchacho tenía un amontonadero de porcelana en la cochera y conforme iba reparando las piezas fue trayéndolas de una en una hasta acomodarlas en los cuartos rojos. Como has visto, en el edificio no hay muchas puertas. Las habitaciones se conectan y es muy fácil apreciar lo que hace el vecino. Una tiene que aprender a que se le quite lo fisgón si desea pasar por ahí. El único baño que tiene la privacidad necesaria es el último, el que tiene la tina en forma de corazón. Se había planeado que también fuera rojo, sin embargo, los materiales no alcanzaron. Mandaron comprar el material que se necesitaba, pero el muchacho del encargo se confundió y trajo los materiales en rosa. Al menos combina, además sirve de pretexto para elevar un poco el precio del paquete. Aunque, he de confesar que es un poco más difícil de limpiar. Por eso siempre huele a cloro. Regina lo notó. Acababa de explicarle los diferentes métodos que utilizamos para garantizar un descanso seguro en cuerpo y alma. Le iba a pasar un folleto que contenía las etapas y reglas de las habitaciones cuando decidió ignorarme. Atravesó tres cuartos, sin preguntar se dirigió al baño rosa. Tocó la puerta con la palma extendida, esperó a que estuviera atrás de ella y abrió la puerta: “Quiero sanar aquí”. Dijo y pagó un adelanto.