INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN
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Las Casas Vacías de Brenda Navarro

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Por: Margarita Vázquez 


La Fenal 31, dentro de su muy diverso programa, cuenta con presentaciones editoriales como la de Casas Vacías, primera novela de la escritora Brenda Navarro. Publicada inicialmente de forma digital y gratuita por la editorial Kaja Negra en 2018, fue tanto su éxito que en 2019 fue reeditada en formato físico y digital por la editorial Sexto Piso. 


Brenda Navarro nació en la Ciudad de México en 1982 y vive desde hace algunos años en España, es socióloga, economista feminista y fundadora del #EnjambreLiterario, un proyecto editorial enfocado en publicar obras escritas por mujeres.


En entrevistas Navarro menciona que empezó a escribir la novela en 2013 en un México marcado por las desapariciones. Para ese entonces ya se hablaba y escribía de la guerra contra el narcotráfico, pero como menciona una de las voces narrativas de la novela: “Se hablaba de sangre, de asesinatos, de cifras, pero nadie hablaba de nosotras. Nuestros hijos desaparecían al doble, una vez físicamente, otra, con la indolencia de los demás”. Justo eso es lo que narra Brenda Navarro: un relato íntimo de las madres. 


Casas Vacías está escrita desde dos voces narrativas que funcionan como monólogos desde un flujo de conciencia. Las voces son de dos mujeres atravesadas por el mandato de la maternidad, una desde la imposición de esta y otra desde su constante búsqueda. No sabemos los nombres de las protagonistas, pero una es la madre de Daniel, un niño autista de tres años al cual pierde en un parque, y la otra es la mujer que tenía tantas ganas de tener un hijo que se roba a ese mismo Daniel, quien para ella es Leonel. 


En 164 páginas Navarro logra entrelazar, a partir de la vida de estas mujeres, un país de desaparecidos e injusticia estructural, la violencia machista y el feminicidio que cruza fronteras, las reales e incómodas dificultades que implica la maternidad, y la constante soledad de dos mujeres que llevan el dolor de la ausencia a cuestas. Finalmente, las casas vacías que propone y de las que escribe Brenda Navarro son las mujeres.


No te pierdas esta presentación editorial junto a la autora el día  jueves 01 de octubre a las 12 horas en la plataforma de fenal.mx  y recuerda que podrás adquirir Casas Vacías en la tienda virtual de la Fenal. 


#SíHayFenal

#NosLeemosDesdeCasa


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La mujer habitada

Texto de Silvia Palacios Al amanecer emergí… Extraño es todo lo que ha acontecido desde la última vez que vi a Yarice, aquel día en el agua. Así renace Itzá, quien murió en la batalla contra los conquistadores españoles y quien reencarna en el naranjo que se encuentra en el hogar de Lavinia, una chica independiente que va contra los estatutos de su época (la década de los setenta). Con un trabajo como arquitecta en un despacho, casa propia y nulas habilidades para cocinar; parecería la vida de toda profesionista de nuestra vida diaria, pero no así durante aquellos años y menos en un país bajo una dictadura, como lo es Faguas.La historia narra desde aquel primer día de trabajo de Lavinia en que conoce a Felipe, con quien tiempo después inicia una relación que, sin esperarlo, la llevará a enfrascarse en la guerra de liberación de su país.La mujer habitada entrelaza la vida de estas dos mujeres guerreras inconformes con lo que se vive en su época y fieles a sus convicciones y principios; dos mujeres enamoradas de sus guerreros. Lavinia, una chica de estatus no adinerado pero no pobre, con una infancia apegada a su tía y su abuelo debido a unos padres ausentes; e Itzá, una mujer aguerrida y curiosa que no teme envolverse en una batalla.Desde la página uno, la escritora nicaragüense Gioconda Belli atrapa al lector con una narrativa descriptiva que hace imposible no imaginar cada parte de la casa, de la personalidad de Lavinia y de Felipe, de aquel lugar donde se conocen, del lugar donde se reconocen y más.Es una obra fluida y contada de una forma tan poética que bien merece la pena ser leída, porque cada una de sus páginas es una pizca de sal que condimenta y da sazón al gran platillo que es este libro. Itzá es sin duda uno de los alicientes más grandes para seguir leyendo el texto, porque es fácil imaginarla como aquella mujer reencarnada en árbol que pierde un fruto y termina en el cuerpo del otro ser que consumió el néctar, porque es ese testigo silencioso que va presenciando la evolución de la protagonista y, porque a la vez, es un personaje con su propia historia. Atravesé rosada membranas. Entré como una cascada ámbar en el cuerpo de Lavinia. Vi pasar sobre mí la campanita del paladar antes de descender por un oscuro y estrecho túnel a la fragua del estómago.Ahora nado en su sangre. Recorro este ancho espacio corpóreo. Se escucha el corazón como eco en una cueva subterránea. Todo aquí se mueve rítmicamente. Expiraciones y aspiraciones. Si aún no tienes un libro para leer en esta cuarentena, La mujer habitada es una gran opción que te mantendrá en vilo a lo largo de 400 páginas y te hará indagar más sobre la trayectoria de esta poética y reconocida escritora.Ficha técnicaLa mujer habitadaAutora: Gioconda BelliAño: 1988Editorial: Seix BarralNúmero de páginas: 400Este texto se publicó originalmente en la Revista Cultural Alternativas 120: bit.ly/Alternativas120

EN CORTO CON… Autores y lectores

Texto de Margarita Vázquez ¿Te imaginas poder interactuar con tu autora o autor favorito? Gracias a la Fenal 31 y al ciclo ‘En corto con…’ esto será posible. 30 personas con registro previo accederán a una reunión vía zoom donde podrán charlar, hacer preguntas y conocer un poco más a sus autoras y autores favoritos. Empezamos el jueves 01 de octubre a las 18:00 horas con Laura García Arroyo, amante de las palabras y conductora de La dichosa palabra (Canal 22) y Gramáticas de la creación (TVUNAM). Autora de #Enredados (Ediciones SM), un texto dedicado a analizar el idioma y el fomento de la lectura y escritura en redes sociales. Modera, Julia Cárdenas. El viernes 02 de octubre a las 17:00 horas será el turno para Mónica Lavín, multipremiada autora de piezas como Yo la peor y Todo sobre nosotras. Promotora de la literatura y conductora de Palabra de autor (Canal once) y Contraseñas (Canal 22). Modera, Luce Ponce. Benito Taibo no podía faltar en este ciclo de charlas. Será presentado por  Mafer Menag el día sábado 03 de octubre a las 17:00 horas. Taibo es lector, tiene sesenta años y un montón de libros por leer.  Ha escrito poesía, crónica y novela. También es un entusiasta promotor de la lectura entre los jóvenes y actual director de Radio UNAM.Para finalizar este ciclo, contaremos con la presencia de Trino Camacho, caricaturista mexicano poseedor de una larga carrera en medios electrónicos e impresos. Ha dedicado parte de su trabajo a la ilustración de textos infantiles con el Fondo de Cultura Económica y otras editoriales; además ha publicado con Planeta, Sexto Piso, Ediciones B, Nostra Ediciones, El Naranjo y actualmente con Editorial Tusquets. La cita es el domingo 04 de octubre a las 17:00 horas, será presentando por Rosana Durán y para poder acceder al evento es necesario realizar una inscripción previa.No pierdas esta oportunidad de estar ‘en corto’ con loss autores y las autoras de tus libros favoritos. Sin duda una experiencia increíble que es posible gracias a la Fenal 31.

Contar historias, no importa dónde

Por: Jorge FloresEl mundo se cuenta en historias, algunos usan los libros y otros la pantalla, Chascas se encuentra en medio de estas dos dimensiones, su mente se mueve cómodamente entre una y otra; con el streaming a tope, el autor chileno ha encontrado el éxito gracias a esta fortaleza. José Ignacio Valenzuela, Chascas, es un creador de contenido de 49 años. Desde niño cuenta historias, cuentos que no tienen un contenedor específico. Letras que se convierten en escenas e imágenes que se traducen en texto; siempre tuvo esta facilidad para navegar en dos formatos, habilidad que hoy es el pilar de su carrera. “Cuando yo era muy chico, a los siete u ocho años, escribía cuentecitos; siempre me gustó escribir (…) Cuando tenía nueve o diez un día salí de mi casa y encontré que había camiones, gente, porque estaban grabando una telenovela. La casa de al lado era la de la villana de la telenovela y entonces quedé deslumbrado con todas estas cosas de las cámaras, el director gritando acción, los actores repitiendo las escenas, imagínate mi cara de emoción que alguien me agarró y me subió al móvil de transmisión y yo veía el director que apretaba botones; hasta me regalaron un libreto”, cuenta el escritor en entrevista para la Revista Cultural Alternativas. “Entonces desde muy chico no tuve diferencias en mi cabeza, en mi proceso creativo, en mi tipo de escritura por pasearme por un formato o por otro. Para mí fue absolutamente natural”, recuerda aún con entusiasmo. Pero luego vino un conflicto externo, la sociedad llena de prejuicios y egos que le pintó una línea entre la televisión y los libros, limitando su libertad creativa y construyendo una frontera que para él nunca había existido. Estudiando literatura en la universidad escribió su primera telenovela y con ello llegaron las primeras críticas, sus colegas y profesores lo menospreciaban por haber caído en ese género ‘menor’; irónicamente, años después, cuando ya era un nombre en el mundo de las telenovelas y continuaba escribiendo libros, en el ámbito televisivo lo miraban con recelo. “Despreciaban el género, «¡Ah se puso tonto José Ignacio, se puso tonto, mira tan bien que iba estudiando literatura con sus libros!». Luego me pasó al revés, cuando estaba haciendo telenovelas seguía escribiendo libros, allá en el mundo audiovisual era «se cree muy muy porque ahora saca libros», era una cosa absolutamente delirante”, relata divertido. Al inicio estos prejuicios representaron un problema en su carrera, elegir televisión o libros; pero con el tiempo descubrió que su capacidad para moverse de un mundo a otro, no era una debilidad, sino una fortaleza que se propuso desarrollar. “Decidí que iba a escribir libros que parecieran películas e iba a escribir series que tuvieran referencias literarias, iba a hacer híbridos. Ahora ese conflicto me terminó dando la clave de mi carrera”. Fue entonces que las líneas que dividían esos dos mundos se difuminaron, pero no solo para él, sino para la industria literaria y audiovisual; ahora la televisión busca a la literatura para alimentarse y la literatura toma de referencia las tendencias en el streaming para proponer nuevas historias. Luego de una extensa carrera escribiendo telenovelas para Televisa y TV Azteca, además de una serie de publicaciones literarias; Netflix, el monstruo del entretenimiento en la actualidad, contactó a José Ignacio para la creación de una serie. Así nació ¿Quién mató a Sara?, que se convertiría en el estreno más visto de habla no inglesa en Estados Unidos, que tiene la plataforma hasta el momento (55 millones de cuentas que vieron la serie en su mes de estreno). “Cuando Netflix me llamó en enero del 2019 para ofrecerme escribir una serie, lo único que me dijeron fue «nosotros queremos una serie de suspenso», yo dije sí por supuesto, ¿qué iba a decir? —recuerda con gracia e ironía—, colgué la llamada y me aterré porque dije «esta es la misma gente que hace Stranger Things, que hace The Crown, que hace House of Cards, es la misma gente que está haciendo eso, yo no estoy a esa altura, yo no les llego ni a la rodilla». Entonces me matriculé en la universidad para estudiar guión de streaming para series, por 6 meses”, declara. Chascas fue descubriendo muchas cosas en este proceso. Las telenovelas tenían pocas pantallas y horarios, así que su oferta y temática era muy limitada, en cambio las series pueden verse en cualquier momento y desde una infinidad de dispositivos; la televisión en el pasado tenía segmentado a su público, hoy el streaming le ha quitado el rostro, edad, clase social y género a quien sea que esté frente a la pantalla. Otro diferenciador importante, el presupuesto, una telenovela podría costar tres millones de dólares, un capítulo de una gran producción en Netflix puede costar sesenta millones de dólares. José Ignacio tuvo que reaprender a contar historias ante la prioridad de cautivar a la audiencia; hoy las producciones llegan a todos los rincones del mundo y es imposible saber con quién se está ‘hablando’. Ante esta disyuntiva, el autor buscó el modo de ser universal, de hablarle a todo el mundo y entonces recordó que en México le enseñaron que hablar con un acento, escribir desde lo específico, es siempre más atractivo. “Me acuerdo haber tenido esa discusión de 30 años de estar en México, alguien me dijo «nosotros los mexicanos mientras más nos vemos, más mexicanos nos ponemos, no hablamos en neutro en nuestras telenovelas, nosotros hablamos en mexicano». Y entonces pensé en esa cita de Tolstoi que decía «pinta tu aldea y serás universal»”. Así fue como Chascas ‘se miró el ombligo’ y contó una historia para sí mismo, una historia calculada que se convirtió en un fenómeno, la razón nadie la sabe; el autor hizo una historia de suspenso, corrupción y abuso de poder pensando que esos elementos podrían atraer a la audiencia, pero el ‘qué’ específico que convirtió a ¿Quién mató a Sara? en el éxito que hoy en día es, nadie lo sabe. “Mi instinto me guió para decirle a mi jefe «mira, por ahí me quiero ir, porque siento que con esa manera al menos vamos a minimizar riesgos», pero minimizar riesgos no significa un éxito, ¿cuántas veces yo mismo he hecho proyectos minimizando riesgos y me ha ido pésimo?, no tengo idea qué sucedió con ¿Quién mató a Sara?”; finaliza el autor. José Ignacio Valenzuela, quien vive entre sus éxitos literarios, sus obras en la televisión y ahora el streaming, participará en la Feria Nacional del Libro de León como uno de los invitados estelares.