INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN
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Retratar y experimentar el entorno

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Daniel Aguilar fue reconocido con mención honorífica en Premios de Literatura 2022

“Se siente como una especie de reafirmación de que lo que estoy haciendo está yendo por buen camino”.

Daniel Aguilar es un escritor auténtico que goza de visibilizar su entorno y cautivar al lector con historias frescas que pueden surgir de los momentos más inesperados. Esta es una breve entrevista con el reconocido como mención honorífica de los Premios de Literatura León 2022 y también autor de Cartografía de las Vírgenes (Ediciones La Rana y Los Otros Libros, 2022).

RCA: ¿Qué te motiva a escribir?, ¿Cómo fueron tus inicios como autor?

No tengo muy marcado cuándo fue que lo empecé a hacer, en la primaria empecé a escribir cuentitos y cosas que a veces las maestras me decían que estaban chidas. Supongo que fue algo que siempre estuve haciendo y no me di cuenta de que ya estaba haciéndolo seriamente. (Al inicio) eran cosas anotadas en un word que le mandaba a ‘compas’ y hasta que tuve un taller de escritura me vi como obligado a compartir con más gente y empecé a trabajarlos (los textos) todavía más.

RCA: ¿Qué es lo que te llevó a ser artista?, ¿significó un reto para ti?

Creo que nadie puede negar que es difícil ser artista cuando necesitas comer, que las cosas te retribuyan. Creo que ese es el reto principal, pero lo que me motiva supongo que fue cierto idealismo de adolescente, y agradezco al Daniel del pasado que pensara como “tú estudia lo que quieres y dedícate a lo que quieres y ya vas a ver qué haces” y que por fortuna no tuve a alguien que me pusiera un tope, mis papás me apoyaron.

RCA: ¿Qué temas y autores te inspiran?

Al menos en este primer libro y este cuento creo que sí era como pensar cosas más personales pero no al punto de volverlo autoficción, sino como cosas que sé que estoy viviendo o gente cercana. De alguna manera sacarlas del contexto y explorarlas como algo más hacia la fantasía o la ficción, eso es algo que me interesa mucho. En realidad para mí es más como una onda de experimentar (...) y en general creo que las búsquedas de todo lo que se puede hacer con el lenguaje es algo que me llama mucho.

De autores, no tengo alguno que diga éste en específico influye mucho en lo que escribo, pero sí hay muchos que me gustan demasiado. J. M. Coetzee me parece un tipo genial; me gusta María Luisa Puga, Mariana Enríquez. Siempre he estado leyendo mucho de Kafka, pero no sabría si hay trazas de ellos en lo que escribo.

RCA: ¿Cuál fue tu sentir al saberte parte de los Premios de Literatura León 2022?

Fue muy bonito. Se siente como una especie de reafirmación de que lo que estoy haciendo está yendo por buen camino, también el hecho de que sea un podio compartido habla de que hay mucha gente que está haciendo cosas muy chidas en la región y eso me emociona; y como se juntó con la publicación de mi libro se sintió como una bolita de nieve de buenas noticias. Me emociona también porque los tomitos que se han publicado de los Premios de Literatura son libros que he estado leyendo y coleccionando, y como que ya poder ser parte de eso me emociona.

RCA: ¿Cuál fue el origen de la obra que te llevó a ser parte de estos premios?

Estábamos en la última parte editorial del libro, entonces como que ya había agarrado un ritmo de estar reescribiendo y de alguna manera lo que hice fue obligarme un poquito a no soltarlo. Vi la convocatoria y lo puse en un post-it en mi mente, como una especie de meta. No tanto de ganar sino trabajar con ese deadline porque eso es lo que más me cuesta. Lo que quería era comenzar a escribir cosas que fueran un poco distintas a lo de mi libro, explorar otros territorios.

RCA: ¿De qué va tu obra y qué necesidad satisface para ti como artista?

El cuento va de una persona que tiene la maldición de que no puede controlar que, cuando sueña, despierta junto alguna de las personas que salieron en su sueño y eso afecta su panorama de la vida. Es una crónica de este personaje que la única forma que tiene de evitar eso es sedándose.

La necesidad que tenía era demostrarme que no iba a ser un one hit wonder y en ese sentido demostrarme que el tema de mi libro no iba a ser el tema total de mi obra. Ponerme a prueba. Escribir desde otro lado. Otra cosa que también me interesa es trabajar con la geografía del lugar en que vivo.

RCA: ¿Qué representa para ti presentar tu pieza en Fenal 33?

Me da mucho gusto, la verdad es que en Fenal tengo muy buenas anécdotas. En la prepa hice servicio social y en la uni estuve de expositor y ayudando en talleres y alguna vez proyectamos cine, entonces es un espacio que tuve cercano pero nunca como escritor y creo que es padre ocupar ahora esa silla. Me da gusto que sea un libro que va a tener tantos ejemplares y se van a distribuir libremente. Es un tema que me importa porque fue así como conocí el premio.

Fresco

(Fragmento)

Me acuerdo de cuando hiciste el mural. Lo pusiste en la esquina de la Palo Verde, en esa pared sin puerta ni ventana ni nada, pero que era parte de la tienda de doña Chole. Arriba, como a dos metros de mi cabeza, con la estatura que tendría entonces. Ahorita sería menos, pero no tanto; si hasta usaste una escalera. Lo pintaste un domingo y te llevó toda la mañana y la mitad de la tarde. Yo te pasaba las latas. Era un retrato de todo el barrio. En medio, el Río del Muerto, partiendo las cuadras en dos. Y a cada lado, la gente afuera de sus casas, de sus locales, todos los que conocíamos y otros que te imaginaste. Unos saludando, otros no, pero todos viendo al frente. Estaban los perros callejeros y los semáforos. Y la viejita que vendía dulces en una mesita, y los tenis colgados de los postes. Las vecindades con los vecinos, el mercado con los mercantes. El templo, la refaccionaria. Los otros grafitis y la cantina donde me decías que no me fuera a parar, porque sabías que a ti te vendían desde antes que tuvieras dieciséis. A mí ni me interesaba; estaba muy chico y el olor del mezcal me daba ganas de vomitar. De todos modos, nunca me paré ahí. Ni siquiera cuando te fuiste. Pero la ubiqué en la pintura, tantito antes del baldío donde me enseñaste a patinar. Ahí me pintaste a mí. A mi mamá la pusiste afuera de la casa, cuidando sus macetas. Al Nel y al Mike y a la Yez los pusiste en la esquina de la Candelaria, con las bicis. Al único que no dibujaste fue a ti mismo. Siempre te quise preguntar por qué, si tú también vivías ahí. Tu mural se parecía a esas pinturas que estaban en las portadas de los libros de texto de la escuela, pero menos viejo, menos muerto. Ese día hacía fresco, pero en el retrato hacía calor y estaba anocheciendo. Eso te lo inventaste; el cielo nunca se vio tan bonito como en el mural. Tan rosita y tan naranjoso al mismo tiempo. Tampoco había punks, pero trazaste uno casi hasta abajo; yo creo que a ese también te lo imaginaste. Como al policía que pusiste junto a una patrulla, hasta arriba de la calle. Aquí nunca se metía la tira. Les daba miedo, y ni falta que hicieran. Era un lugar tranquilo. No como ahorita. Y eso es por su culpa. […]

Fragmento de Fresco, cuento de Daniel Aguilar Torres, perteneciente a Cartografía de las Vírgenes (2022), publicado por Ediciones La Rana y Los Otros Libros. 

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La escritora y periodista española Rosa Montero ha logrado múltiples premios, entre ellos la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2022. Algunas de sus más recientes obras son El peligro de estar cuerda, La ridícula idea de no volver a verte, La carne, entre otras. Hoy te presentamos algunos datos que tal vez no sabías de ella. 1.- Nombre y origen. Su nombre completo es Rosa Montero Gayo, nació el 3 de enero de 1951 en el barrio de Cuatro Caminos en Madrid, España. Hija de Amalia Gayo y Pascual Montero, novillero en los años 30. 2.- Aislamiento forzado. De niña, a los 5 años, padeció tuberculosis lo que la forzó a permanecer recluida en su casa hasta los 9 años. El aislamiento cultivó su profesión pues, al estar sola todo el día, se la pasaba leyendo y escribiendo. Sus primeros cuentos eran de ratitas que hablaban. 3.- Más de 20 idiomas. Su extensa obra la ha llevado a convertirse en uno de los referentes de la literatura contemporánea en castellano, además de que sus libros han sido traducidos a más de 20 idiomas. 4.- Estudios y trabajo. Cursó estudios de Periodismo y Psicología (carrera que abandonó) y al mismo tiempo colaboró con algunos grupos de teatro independiente como Tábano o Canon. En 1969 comenzó a trabajar como periodista publicando en diversos medios de comunicación (Pueblo Arriba, Mundo Diario, Hermano Lobo, Posible, Fotogramas, etc.) Desde 1976 trabaja para el diario El País. 5.- Maestros literarios. Rosa Montero menciona que entre sus maestros literarios están, en la parte más hiperrealista o incluso grotesca, Vladimir Nabokov, con quien ha comentado la unen elementos literarios como la mirada paradójica de la existencia y el sentido del humor; y en la parte fantástica, está Úrsula K. Le Guin, a quien Rosa describe como una escritoraza inmensa. 6.- Enamorada de Paul McCartney Cuando Rosa tenía 12 años estaba enamorada de Paul McCartney; al crecer y convertirse en periodista le tocó entrevistarlo cuando él tenía más de 50 años. “Todavía estaba viva Linda Eastman; estuvimos todo el día en su granja de Sussex. Linda nos trajo sandwichitos y té, luego pude ver cómo grababa el disco Flowers in The Dirt” (texto tomado de https://mascultura.mx/rosa-montero-y-el-poder-de-la-resiliencia/). 7.- Vivir para siempre. Le aterra la brevedad de la vida y, aunque le teme a la vejez, querría vivir para siempre. Más que morirse, resiente que tendrá que dejar la vida que ama y enfrenta con energía, humor y un colocarse justo al margen de las normas establecidas.

Las Casas Vacías de Brenda Navarro

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Cristina Rivera Garza: en constante diálogo con la tradición

Texto de Margarita VázquezEste año, en la edición 31 de la Fenal, el Reconocimiento Compromiso con las Letras será otorgado a Cristina Rivera Garza, narradora, cuentista, poeta, crítica, ensayista y académica que coordina el primer doctorado en Escritura Creativa en español en Estados Unidos, en la Universidad de California; además es una de las voces más relevantes en la literatura mexicana contemporánea. Cristina Rivera Garza nació en 1964 en Matamoros, Tamaulipas. Toda su vida ha sido un ir y venir entre las fronteras geográficas y de géneros literarios. En 1984, a los veinte años y mientras estudiaba sociología en la UNAM, ganó el primer lugar en el concurso Punto de Partida, en la categoría de poesía. Este sería el primer antecedente formal en su fructífera y variada carrera como escritora. Posteriormente, fue acreedora al Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí en 1987, el Premio Nacional de Novela José Rubén Romero en 1997, el Premio Nacional Juan Vicente Melo en 2001,  el Premio Anna Seghers en 2005, el Premio Excelencia en Las Letras José Emilio Pacheco en 2017 y ha sido en la única escritora en ganar el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en dos ocasiones, en 1997 y en 2009. En el formalismo ruso el "extrañamiento" es la presentación de objetos cotidianos en versiones inesperadas que sacuden la comodidad del lector. Este "extrañamiento" se puede ver en la obra de Cristina rivera Garza, así como la sutilidad con la que aborda la historia, teoría, estética y un quehacer literario propio, como en las novelas Nadie me verá llorar (1999), donde combina una investigación histórica con su trabajo literario; La cresta del Ilión (2002), con el abordamiento de la memoria poética de Amparo Dávila; La muerte me da (2007) con la novela negra y la figura de Alejandra Pizarnuk, y en El mal de la taiga (2012), a través de la densidad de os afectos. En una de sus novelas más conocidas, Había mucha neblina o humo o no sé qué (2016), dialoga con Juan Rulfo buscando más allá de la figura mítica del autor y en su más reciente libro Autobiografía del algodón (2020), “retoma el paso del entonces joven escritor José Revueltas en el noreste de México y su labor como organizador de huelgas de trabajadores agrícolas en la década de 1930”. En estos dos libros, se puede ver otra de las características de su obra: un diálogo constante con la tradición y con sus propias genealogías lectoras. Así mismo, una (re) escritura de la Historia a través de la historia con hache minúscula.El Reconocimiento Compromiso con las Letras es el máximo galardón entregado por la Fenal. En años anteriores este premio ha sido otorgado a Élmer Mendoza, Antonio Malpica, Amparo Dávila, Eugenio Aguirre, Margo Glantz y Juan Villoro; autoras y autores con una trayectoria y una obra de primera. Sin duda, Cristina Rivera Garza, tiene más que merecido este reconocimiento por ser una de las escritoras más originales de la literatura mexicana y con un corpus que podría definirse como: una (re) construcción de la memoria que cruza límites y en la que vale la pena sumergirse.