INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN
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Pequeños escritores y escritoras presentan el libro Hazle al Cuento

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Seleccionados de entre 111 trabajos, las y los seis ganadores, así como las menciones honoríficas del 29° Concurso Estatal de cuento por y para niños ‘Hazle al cuento’ presentaron sus textos delante de 139 personas en la 34° Feria Nacional del Libro de León.

“Detrás de cada uno de estos escritores siempre hubo una mamá o un papá que con todo y que llegaba tarde y cansada del trabajo le contaba historias o los traía a la feria y les compraba libros, y le creaba un entorno agradable para leer (…) ustedes deben abrazarse y felicitarse también”, dijo la directora general del Instituto Cultural de León, Lisette Ahedo Espinosa, durante la premiación.

En la categoría 1, para niñas y niños de 6 a 9 años, se recibieron 50 textos, de los cuales el jurado determinó los siguientes ganadores: El color de los besos, de Luz Carmen Corona; Letras viajeras, de Ian Emilio Quezada, y La isla de Pascua, de José Adrián Ontiveros.

De igual forma, se otorgaron dos menciones honoríficas, la primera fue para Melissa Peña por El jaguar de Kukulcán y la segunda a Daniel Aarón Arroyo por La bailarina de ballet.

En la segunda categoría se recibieron un total de 61 textos elaborados por niñas y niñas de entre 9 y 12 años, de los cuales resultaron ganadores: Yulianna Jiménez, Gibrán García y Ania Estibaliz Galindo, con las obras ¿Realmente soy yo?, Receta para la felicidad y Mi monstruo interior, respectivamente.

Las menciones honoríficas fueron para Brianda Lizbeth Contreras por Mi peor día y para Alexander Contreras por el cuento El otoño no ha llegado.

El jurado en esta ocasión estuvo conformado por Laura Patricia Pizano Barragán, Karla Janet Sansores Montejo y Mario Montaño Romero beneficiarios vigentes del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) y que participan en cumplimiento con el Programa de Interacción Cultural y Social.

Los cuentos ganadores se publicaron en una antología impresa, misma que se podrá conseguir de manera gratuita en el stand del ICL dentro de Fenal, del 12 al 21 de mayo o hasta agotar existencias.

‘Hazle al cuento’ es un proyecto del Instituto Cultural de León, a través de la Feria Nacional del Libro de León, con el que se incentiva la creatividad y habilidad lectoescritora en la infancia guanajuatense.

Durante el mismo evento, en el marco de la Fenal 34, el Lic. Jesús Jonathan Muñoz González, director general de Educación, entregó los premios a las y los ganadores del certamen ‘Niños y Niñas Escritores’, donde aprovechó la ocasión para felicitar y agradecer a las y los bibliotecarios que todos los días trabajan por impulsar el interés por los libros y actividades relacionadas a estos, pues ellos son también pieza clave de este certamen.

Ambos programas, ‘Niños y Niñas Escritores’ y ‘Hazle cuento’, persiguen objetivos de la administración municipal encabezada por Alejandra Gutiérrez, bajo la bandera Vivir Mejor del plan de gobierno.

La programación completa de Fenal 34, así como todos sus detalles y actualizaciones, pueden consultarse en www.fenal.mx.

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La mujer habitada

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Historias de valor para la infancia

Texto Edgar A. Aguirre VegaDiversa es una de las tantas palabras con las que hoy en día podríamos definir a la literatura. ¡Maravillosa diversidad! Y así como en lo es en general, también en lo particular; pues cada uno de los géneros aborda y emplea numerosas formas y formatos para presentar sus variados contenidos. La literatura infantil, por ejemplo, ha evolucionado, ha dejado de ser un género pequeño y de simple ocio para entrar a las grandes ligas, se ha vuelto un abanico de enormes posibilidades, una industria que ya no da marcha atrás.Podemos acercarnos a valorar los libros infantiles y juveniles desde diferentes parámetros, como el histórico, el literario o el ideológico, pues las funciones de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) pueden resumirse en tres: iniciar el acceso a la representación de la realidad compartida por una sociedad, desarrollar el aprendizaje de las formas narrativas y servir como vehículo comunicativo y socializador de las nuevas generaciones.1 Aunque no siempre fue así; en América Latina, en la época precolombina, la oralidad fue la principal herramienta para que niñas y niños conocieran las historias que rodeaban a sus pueblos, mitos y leyendas eran compartidas pero sin ser realmente un producto para las infancias. Lo mismo sucedió en la Colonia, pues el sincretismo cultural únicamente propició el surgimiento de relatos como las fábulas moralizantes y sus objetivos puramente adoctrinantes. Durante la época de la colonia se trajeron libros infantiles impresos en España con un carácter pedagógico con el fin de educar a la infancia. Eran libros que presentaban valores patrióticos, morales y religiosos con niñas y niños modelos, obedientes y estereotipados. Solo a finales del siglo XIX encontramos a los verdaderos precursores de una literatura infantil auténtica que van a cambiar la sensibilidad y el modo de escribir. Van a aparecer ahora unos libros de carácter estético cuyos autores consideran al niño como receptor de estas lecturas. Estos nuevos escritores van a impulsar una literatura más libre protagonizada por niños reales que viven situaciones comunes a la realidad de Latinoamérica.2 La conciencia y plena visibilidad de la infancia y de lo que ésta representa permitió también la aparición de grandes figuras como el cubano José Martí, considerado el creador de una literatura infantil con rostro propio, escribiendo directamente a niñas y niños a través de La Edad de Oro, revista mensual que estaba «dedicada a los niños de toda América para que sepan cómo se vivía antes y se vive hoy en América y en las demás tierras». Los cuentos y poemas de José Martí constituyen un hito en la literatura infantil latinoamericana porque consideró al niño como receptor de lecturas. «Los niños saben más de lo que parece» escribe Martí estableciendo el perfil del niño al que se dirige: curioso, activo y con una capacidad receptiva superior a la que por entonces el sistema escolar tenía en cuenta.3 Así, en una larga lista y una extensa historia, se suman destacados precursores de esta literatura infantil latinoamericana: Rafael Pombo (Colombia), Monteiro Lobato (Brasil), Marcela Paz (Chile), Nicolás Guillén (Cuba), Carmen Lyra (Costa Rica), Joaquín Gutierrez (Costa Rica), Gabriela Mistral (Chile), Rubén Darío (Nicaragua), Francisco Gabilondo Soler, Cri Cri (México), Rafael Rivero Oramas (Venezuela), Pascuala Corona (México), Horacio Quiroga (Uruguay), Constancio C. Vigil (Argentina), José Sebastián Tallon (Argentina), Aquiles Nazoa (Venezuela), Óscar Alfaro (Bolivia) y Juana de Ibarbourou (Uruguay). Es tal la relevancia y el valor que este tipo de literatura ha logrado a través del tiempo, que desde 1967 —cada 2 de abril y coincidiendo con el nacimiento de Hans Christian Andersen— se celebra el Día Internacional del Libro Infantil, fecha instaurada por IBBY (Organización Internacional para el Libro Juvenil), colectivo internacional que busca un mejor entendimiento entre los pueblos a través de la literatura infantil, así como garantizar el acercamiento de la infancia a los libros. Anualmente, IBBY México publica una guía de libros infantiles y juveniles, una herramienta útil para quien desee identificar lecturas para el hogar, el aula o la promoción de la lectura. La lista se realiza a través de leer, evaluar y seleccionar novedades enviadas por las editoriales a un Comité Lector, y es clasificada por etapas: pequeños lectores, los que empiezan a leer, los que leen bien y grandes lectores. Además de la ficha bibliográfica, se integran la sinopsis, comentarios, temáticas, premios o reconocimientos, y un distintivo a aquellos catalogados como favoritos del comité. En 2023, por ejemplo, la guía —en su edición 35— destaca el trabajo de escritoras y escritores como Abigail Rodríguez Contreras (México) con Arrullo de luciérnagas. Nanas en lenguas originarias de Puebla, ilustrado por Amanda Mijangos y Armando Fonseca; María Baranda (México) con Buscando a Sapo, ilustrado por Mariana Roldán; Micaela Chirif (Perú) y El mar, con ilustraciones de Armando Fonseca, Amanda Mijangos y Juan Palomino; Alexandra Castellanos Solís (México) con Gigante; José Ignacio Valenzuela (Chile) con ¿De qué color es tu sombra?, ilustrado por Pamela Medina; Verónica Prieto (Chile) con En la verde colina, e ilustraciones de Scarlet Narciso; Clementina Equihua (México) y ¿Cómo se protegen?, ilustrado por Amanda Mijangos; Roger Ycaza (Ecuador) con Clic; Cecilia Pisos (Argentina) con Coplitas con Preguntón, ilustrado por Eleonora Arroyo; Gabriela Olmos (México) con El sueño de los dioses y otros cuentos huicholes, ilustrado por José Benítez Sánchez; John Fitzgerald Torres (Colombia) y la ilustradora Paula Ortiz con La luna es un renacuajo; Verónica Murguía (México) y Mi monstruo Mandarino, con ilustración de Dani Scharf; Eduardo Otálora Marulanda (Colombia) y Mi primer Quijote, ilustrado por Paola Acevedo; Monique Zepeda (México) con Nicolás dos veces, ilustrado por Cecilia Rébora. El camino ganado no es cosa fácil, mucho menos con la brutal competencia que existe hoy en día en prácticamente todos los ámbitos. El papel de las editoriales es fundamental y notorio, la calidad de contenidos, formatos y, por supuesto, escritores e ilustradores es vital. A lo largo de Latinoamérica, existen casas editoriales y sellos que accionan y abonan al desarrollo de la literatura infantil, de entre ellas, los siguientes ejemplos: En México, Ediciones El Naranjo, Petra Ediciones, Ediciones Tecolote, Alboroto Ediciones y el Fondo de Cultura Económica con su colección A la orilla del viento; en Argentina, Pequeño editor, Limonero Ediciones, Editorial Ojoreja, Ediciones Iamiqué y Ediciones Urano; en Venezuela, Ediciones Ekaré y Playco Editores; en Colombia, Babel Libros, Editorial Tragaluz, Editorial Rey Naranjo, LuaBooks, Grupo Educar, Editorial Monigote y Cataplum Libros; en Brasil, Pallas Editora; en Chile, Editorial Amanuta y Editorial Forja, y en Perú, Editorial Crecer. Mientras que SM, Planeta, Penguin Random House, Libro del Zorro Rojo y Norma Editorial son algunas que no pertenecen al continente, pero sí mantienen una fuerte labor editorial dentro del territorio. Hoy, sin duda, una de las más sanas y robustas comunidades es la de la edición infantil, amplia, heterogénea y muy creativa, porque en ella se desarrollan muy diversos perfiles editoriales y porque el libro como objeto se interviene, a diferencia de otros sectores, de manera que pueda reunir distintos lenguajes para encantar y deleitar al lector. No solo el texto ocupa un lugar preponderante, sino que las ilustraciones, el diseño y el soporte mismo hacen parte de la mirada del editor. Por eso, cuando hablamos del tradicional oficio de editar, en el caso de los libros para niños, nos estamos refiriendo a una tarea más poliédrica y compleja.4 El valor de la literatura infantil es innegable, aunque también lo es la delgada línea de lo que se puede y no considerar como tal; las estructuras, temáticas, formatos y necesidades hacen que exista una enorme, muy enorme —y quizás hasta peligrosa— diversidad de productos, muchos de los cuales no ofrecen ni contribuyen a objetivos como la formación de lectores o el acercamiento a una literatura de calidad, sino que buscan fines meramente comerciales. …¿Y qué cosa es una literatura de calidad? Yo creo que es la que enseña a confiar a los niños en la palabra y que los adentra en el mundo del lenguaje, en la construcción del sentido a través de la palabra. Por eso es importante no caer en la idea de que porque los niños lean vayan a ser mejores personas o por alguna aproximación al libro va a haber un efecto mágico que nos convierta en algo mejor de lo que somos. Los libros no nos eximen del trabajo sobre nosotros mismos y de la responsabilidad que tenemos hacia los niños. Parte de esa responsabilidad es producir, escribir e ilustrar libros de calidad: que fomenten el espíritu crítico, que permitan un ejercicio de la libertad creativo, que convoquen a los lectores a forman parte, sin caer en lo panfletario o en lo didactista5, menciona la escritora peruana Micaela Chirif. Los retos siguen siendo muchos, pero la distancia recorrida y los avances son abismales en comparación con algunas décadas atrás. Los pabellones y programaciones infantiles en las ferias de libros son fundamentales y necesarios; la Feria Nacional del Libro de León, Fenal, es un claro ejemplo de ello —basta recordar que inició como Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil en 1990—, donde edición con edición se busca abordar y atender a la niñez con perspectivas que permitan la reflexión, el análisis y el entretenimiento a partir de las letras. El panorama de la literatura infantil en Latinoamérica se ha consolidado y ahora es protagonista en infinidad de espacios; acerquémonos. Referencias 1La literatura infantil y juvenil en las bibliotecas: fomentando el cuidado de la infancia | Extensión Universitaria en Sevilla | UNED. (s. f.). https://extension.uned.es/actividad/idactividad/32257 2Al. (2013, 30 julio). Informe LIJ. Precursores de la Literatura Infantil y Juvenil en América Latina. OBJETO:LIBRO. https://objetolibro.wordpress.com/2013/07/27/informe-lij-precursores-de-la-literatura-infantil-y-juvenil-en-america-latina/ 3Ibid. 4Team, L. (2023, 21 mayo). Edición de libros para niños, un contexto particular - Latin American Literature Today. https://latinamericanliteraturetoday.org/es/2023/03/edicion-de-libros-para-ninos-un-contexto-particular-2/ 5Sáliche, L. (2019, 15 noviembre). La literatura infantil y juvenil en América Latina, en la mirada de tres autores. Infobae. https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/11/15/que-momento-atraviesa-la-literatura-infantil-y-juvenil-en-america-latina/ -Editor Anonimo. (2023, 30 marzo). Las mejores editoriales infantiles de Latinoamérica - Editoriales Infantiles2022. Editoriales Infantiles. https://www.editoriales-infantiles.com/mejores-editoriales-infantiles-de-latinoamerica/ -Literatura infantil latinoamericana, Fanuel Hanán Díaz. (s. f.). https://www.dondevivenloslibros.com/2011/08/literatura-infantil-latinoamericana.html -Guía de libros infantiles y juveniles IBBY México 2023, https://www.ibbymexico.org.mx/wp-content/uploads/2023/03/Guia_IBBY-Libros_2023.pdf

Fenal: Memorias monocromáticas

Conoce a las y los ganadores del concurso "Tu Fenal en B/N" La forma en que percibimos las cosas es subjetiva. Dos personas pueden compartir el mismo espacio por un momento y tener una experiencia distinta. Por eso es que los esfuerzos por conjuntar varias visiones son tan valiosos, porque nos entregan un panorama más grande de lo que fue un instante. Bajo esta premisa, la Feria Nacional del Libro de León realizó el concurso ‘Tu Fenal en B/N’, donde diseñadores y artistas de la ciudad desarrollaron una pieza en la que expresaron su experiencia en la Feria. En sus ya 33 ediciones, la Feria Nacional del Libro de León (otrora Feria Nacional del Libro y Juvenil) ha involucrado a las personas no sólo para adquirir libros, sino que entre su caleidoscópica cartelera también ha hecho llamados a artistas y diseñadores locales. Desde su primera edición se convirtió en hábito celebrar el Concurso Estatal de Cartel en el que, aunque la temática cambiara, la misión era expresar nuestra forma de vivir la lectura y la experiencia sensorial con los libros de una forma nueva y creativa, en un espacio de 60 por 90 centímetros, aproximadamente. Si bien el concurso perduró por años y se hizo parte de la vida de los diseñadores de la ciudad —sobre todo para estudiantes de diseño al ser una forma de trabajar un producto más real en clases—, su desaparición llegó en 2015. Le siguió el Concurso de Videominuto, donde inspirados por obras literarias de diferentes autores, los creadores debían crear una pieza audiovisual y, aunque los resultados eran interesantes, sólo duró un par de ediciones. En esta ocasión, la Fenal dio un giro al concurso y pasó de un cartel temático a una ilustración donde los artistas pudieran narrar, a través de una imagen, cómo la Feria ha marcado su vida. El primer filtro era técnico: en un espacio cuadrado de 60 cm tendrían que plasmar su idea con la libertad de usar cualquier técnica siempre y cuando el resultado fuera en blanco y negro, porque ante las limitaciones la creatividad florece. Para esta primera edición, 23 participantes formaron un collage de experiencias únicas que dan pistas sobre lo que Fenal ha significado para la ciudad. Un jurado conformado por la Mtra. María del Carmen Aranda Muñiz, coordinadora de Mi Museo Universitario de la Universidad de La Salle Bajío; el Lic. Benjamín Hurtado, coordinador de la Escuela de Artes Visuales Antonio Segoviano, y Arturo García Pons, artista audiovisual, destacaron el trabajo de dos participantes como mención honorífica y premiaron a tres ganadores, que a continuación conoceremos más a fondo. Fabián Hernández (Orlando Yepa) | Primer lugar Mariana Fernández | Segundo lugar Mariel Gutiérrez (Rucksi Tengo Raro) | Tercer lugar Orlando Yepa, como se hace llamar, es un ingeniero industrial que ha trabajado con marcas de skateboard, marcas emergentes de moda mexicana y proyectos de emprendimiento. Desde niño desarrolló sus habilidades en el dibujo de forma natural y poco a poco fue profesionalizando su pasión. Su estilo es conocido por ser muy caricaturesco en el amplio sentido: personajes curiosos, formas contrastadas y un uso del color sin reservas. Para él, la ilustración es una forma de dejar huella, trascender y compartir ideas que comuniquen algo con los otros. Una forma de provocar sensaciones, sea cual sea el soporte. En sus palabras: «Recuerdo comprar Cien años de soledad en una Fenal, lo compré solo porque lo había escuchado mucho y cuando lo leí me propuse hacerlo justo cuando me disponía a dormir. Recuerdo que lo leía y me imaginaba a Macondo y cómo García Márquez describía tan detallada la ciudad. Quise representar eso: por la noche el chico escapa de las paredes de su cuarto y con tan solo con un libro vuela por una ciudad nueva y desconocida». Instagram: @orlandoyepa Behance: https://www.behance.net/orland... Los tres ganadores del concurso, sin olvidar las menciones honoríficas de Jesús Israel Ramírez Landeros y Jorge Uriel Esqueda Becerra, son una muestra del talento que, surgiera o no aquí, vive en la ciudad y cohabita con un sinfín de experiencias más que se encuentran en la Feria Nacional del Libro desde ya más de 30 años. Las obras ganadoras serán impresas en tote bags que podrás adquirir durante los ocho días que la Fenal 33 va a durar a partir del 1 de julio de 2022, en el Poliforum León. Las obras seleccionadas también serán expuestas en el MiM de la Universidad de La Salle Bajío.