INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN
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Para siempre en ‘onda’, José Agustín

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Texto Jorge Flores

La muerte de José Agustín, ocurrida el pasado 16 de enero, no se limita al dolor de perder a un padre, un amigo o una figura célebre de las letras mexicanas, su partida también es una invitación a resignificar su valentía como artista, su talento como escritor y su legado a la cultura mexicana, a la de los jóvenes jipitecas que convivieron con sus letras y también a los jóvenes millennials, centennials y consecuentes, que seguimos encontrando en sus textos una voz que nos llena de preguntas y nos acerca a las respuestas.

Bohemios desencantados de la literatura mexicana burguesa. Los herederos de la cultura beatnik aparecieron en México durante la segunda mitad del siglo XX, escritores que le sacaron la vuelta a los convencionalismos y expusieron un lenguaje que no le rendía pleitesía a las normas; la literatura de la onda irrumpió bajo un término que los banalizaba, pero que con el tiempo los identificó, sin quererlo, como referentes de la contracultura de la época.

Fue en la década de los 60 cuando aparecieron los textos de Gustavo Sainz, Parménides García y, de tal vez el más significativo de todos ellos, José Agustín, que si bien no formaban un movimiento sí compartían una inquietud creativa, una voz llena de pericia que se servía de un lenguaje simplista, coloquial, vulgar para algunos, y que chocó estrepitosamente con el pomposo recato de la literatura latinoamericana del ‘periodo estabilizador’ en México, donde se habían de respetar las formas y las reglas.

Fue Margo Glantz, académica y crítica literaria, quien acuñó este término de manera despreciativa a un estilo juvenil y que, por supuesto, no pegó bien en quienes representaron esta corriente de escritura ágil y audaz; sin embargo, el término prevaleció:

Me pareció que podía ser interesante llamarla literatura de la onda, haciéndole en gran medida un homenaje, aunque él (José Agustín) lo tomó como algo negativo. En ese momento no lo vi con tanta claridad como lo veo ahora. Contó Margo Glantz en una entrevista para La Jornada tras la muerte del escritor mexicano.

La Tumba (Agustín, 1964) y Gazapo (Sainz, 1965) son consideradas las obras fundacionales de esta marea llamada onda, pero junto con ellos se puede mencionar una nutrida lista de otros tantos autores que buscaban esas palabras cercanas, el diálogo auténtico y las sensaciones reales: Los Juegos (1967), de René Avilés; Pasto Verde (1968), de Parménides García, o Larga Sinfonía en D (1968), de Margarita Dalton, entre muchos más.

Estos jóvenes encontraron la inspiración en lo mundano de su día a día, su rutina fue el origen de relatos que obligaron a la reflexión; el talento y la franqueza al servicio de la necesidad de expresión que sirvió para escapar de una realidad veloz, confusa y abrumadora.

Desde esos textos de jerga, albures y desenfado nacieron críticas a ‘las buenas maneras’, a la ‘momiza’, el hartazgo juvenil a las instituciones, a la autoridad civil y familiar; alejados de la anarquía y rebeldía punk, y más bien cerca del cuestionamiento y la defensa de su autenticidad.

Al margen de esta reflexión, sumamos el recuerdo indeleble de quien fue, tal vez, la figura más representativa de la literatura de la onda: José Agustín, que nació en Guadalajara pero siempre se refirió a sí mismo como guerrerense. Fue inquieto y corrosivo desde joven y creó textos que cuestionaron su contexto, que incomodaron a unos e incitaron a otros.

Su personalidad libertaria lo llevó a pisar Lecumberri durante algunos años luego de ser arrestado por posesión de marihuana; en prisión conoció a José Revueltas y siguió puliendo su oficio de escritor. El cinismo y la naturalidad de sus relatos contrastaron aplausos con rechazos.

“El mundo de un nuevo lenguaje coloquial audacísimo. La pirotecnia de una realidad desenfadada, pero al mismo tiempo intensa como cólico de apendicitis, que nunca sospeché de aquel jovenzuelo de risa tipluda y enfermo de brinquitos”, explica Vicente Leñero, quien fue colega y amigo de José Agustín.

A los 77 años y tras diversos padecimientos, José Agustín Ramírez Gómez falleció el 16 de enero de 2024, un hombre que fue combustible de un estilo que hoy se alienta, se enseña y se estudia; esa magia de poder hacer de una tarde cualquiera un dilema existencial, un legado que se ha vuelto eterno.

Referencias:

Leñero, V. (s/f). José Agustín, el desmadroso. Com.mx. Recuperado el 10 de marzo de 2024, de https://www.proceso.com.mx/cultura/2024/1/16/jose-agustin-el-desmadroso-322193.html

de Medios, D. (2024, enero 17). La Jornada: ¡Qué onda!, Margo Glantz. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2024/01/17/cultura/a04n2cul

Definición de Literatura de la Onda; contexto, y escritores. (s/f). Enciclopedia.net. Recuperado el 10 de marzo de 2024, de https://enciclopedia.net/literatura-onda/


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Soltarse y escribir

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Solo tendía a soltarme en diarios personales. Escribí para un público por primera vez gracias a un servicio social de fomento a la lectura llamado Tertulia literaria. Luego lo dejé tres años hasta que me incorporé a dos talleres durante la pandemia: Sor sugar y Abismos. RCA: ¿Qué te motiva a escribir? A veces no logro comprender algún tema o momento por el cual atravieso. No entiendo muchas situaciones, mucho menos a mí misma. Escribir me sirve como un medio para canalizar y acercarme a mis emociones. Pienso qué es lo peor que podría pasar en alguna situación y de ahí parto. También los memes o algún video en TikTok. RCA: ¿Cuáles son los temas y los autores que te inspiran? Me gusta el terror, lo místico, la muerte y el sueño. Admiro mucho a Mónica Ojeda, a Emily Brontë, a Emily Dickinson y a Julio Cortázar; también disfruto a Elena Garro, a Sylvia Plath y a Juan Vicente Melo. El hambre, el suicidio y la desolación me llaman la atención de sus escritos. 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Quizás, hablará de manera pausada y te recalcará en cada oración que “la combinación de tus cartas es muy interesante”. Solo procura no frecuentarlo muy seguido, terminarás pagando las cervezas también. Tampoco frunciré el ceño si me dices que comenzaste leyendo el horóscopo del periódico vespertino, menos si priorizaste el de tu pareja sobre el tuyo. Así inició la chica que tiene cita hoy a las seis. Y por fin, después de meses en la lista de espera, ya le toca. Se llama Regina. Aparenta unos veintidós, pero ya pasa de los treinta. Tengo entendido que trabajó en Presidencia varios años. Llegó aquí con una carga energética muy pesada. A simple vista, parecía una persona limpia. El perfume de la mañana la perseguía hasta la hora de fumar, sin embargo, había detalles que la delataban. El cabello, muy bien peinado, tenía orzuela. La camisa blanca que usaba, en lugar de iluminarle el rostro le contrastaba las ojeras. Yo creo que le pesaban tanto que ni la mirada podía despegar del suelo. Tenía las uñas disparejas: unas rotas, las de los pulgares mordidas, algunas con restos de esmalte. En la primera visita me tocó darle el recorrido por las instalaciones. Le mostré las salas de meditación. Como era marzo, estaban pintadas las paredes de naranja. La terraza apenas la estaban acondicionando, solo pudo observar cómo las macetas de malvas resistían al polvo de las obras. Vio los cuartos en silencio, hizo unas cuantas preguntas sobre el procedimiento y cada que salíamos de una habitación, empujaba con la mano abierta las puertas de madera, como si tratara de asegurar que las puertas estuvieran bien cerradas. En ese entonces los baños del segundo edificio ya estaban acondicionados. Creo que no te lo he comentado, pero esas tinas fueron restauradas por el hijo de Socorro, la hermana de la dueña. Él mismo las consiguió de varias casas abandonadas, en su trabajo no les importó. El muchacho tenía un amontonadero de porcelana en la cochera y conforme iba reparando las piezas fue trayéndolas de una en una hasta acomodarlas en los cuartos rojos. Como has visto, en el edificio no hay muchas puertas. Las habitaciones se conectan y es muy fácil apreciar lo que hace el vecino. Una tiene que aprender a que se le quite lo fisgón si desea pasar por ahí. El único baño que tiene la privacidad necesaria es el último, el que tiene la tina en forma de corazón. Se había planeado que también fuera rojo, sin embargo, los materiales no alcanzaron. Mandaron comprar el material que se necesitaba, pero el muchacho del encargo se confundió y trajo los materiales en rosa. Al menos combina, además sirve de pretexto para elevar un poco el precio del paquete. Aunque, he de confesar que es un poco más difícil de limpiar. Por eso siempre huele a cloro. Regina lo notó. Acababa de explicarle los diferentes métodos que utilizamos para garantizar un descanso seguro en cuerpo y alma. Le iba a pasar un folleto que contenía las etapas y reglas de las habitaciones cuando decidió ignorarme. Atravesó tres cuartos, sin preguntar se dirigió al baño rosa. Tocó la puerta con la palma extendida, esperó a que estuviera atrás de ella y abrió la puerta: “Quiero sanar aquí”. Dijo y pagó un adelanto.

Fomentar la lectura desde la colaboración

Texto Silvia PalaciosY no, no es por generación espontánea, el gusto por la lectura se va formando poco a poco, descubriendo el género que más te agrada, tomando un libro y dejando otro —porque se vale que no todos te gusten y que no lo leas sólo por ‘obligación’—, lo importante es tener ese primer acercamiento y seguir en ese camino.Bajo esta premisa, el Instituto Cultural de León y la Dirección General de Educación trabajan en conjunto ofreciendo diversas actividades en las Bibliotecas Municipales de León. Fue en 2021 cuando se afianzaron los acercamientos entre ambas dependencias con la finalidad de fortalecer la formación de lectores desde las infancias y juventudes; así, hace un año celebraron el Día Mundial del Libro con la donación de más de mil libros de 28 ediciones y coediciones del Instituto Cultural de León, distribuidos en las 22 bibliotecas municipales que hay a lo largo y ancho de la ciudad. Entre los títulos que se entregaron en esa primera ocasión se encuentran Luz de tonalli, el camino de las almas de Israel Pérez Sánchez, Patatús de Helio Flores, Kafkiana de Peter Kuper, Los crimencitos impunes de Roberto Gómez Junco, las ediciones de 2018 a 2021 de Hazle al Cuento y Niños Escritores y varios más. Desde entonces las donaciones han continuado hasta alcanzar los mil 348 ejemplares que enriquecen el acervo de las bibliotecas o se otorgan a las y los participantes de los círculos de lectura, a la par de que se difunden las obras de autores contemporáneos locales, nacionales e internacionales. Sumado a esto, a través del programa Fenal permanente del Instituto Cultural de León, que se desprende de la Feria Nacional del Libro de León —Fenal— y que consiste en realizar actividades literarias durante todo el año, cada mes se lleva a cabo al menos una actividad en alguna de las 22 bibliotecas de la ciudad, siendo presentaciones editoriales, círculos de lectura y talleres, las principales. En estas actividades se ha contado con la presencia de autores como Elik Troconis, quienes además de hablar de sus obras también han compartido su experiencia como escritores a través de talleres. Durante este tiempo de trabajo colaborativo, se han realizado 24 activaciones, entre las que se encuentran las hechas durante la Fenal 33 en diversas colonias. Daniela Yáñez, jefa de Fenal, menciona que a través de este trabajo colaborativo, mediante los programas de Fenal y Fenal permanente, han llegado a cada vez más personas. “Tenemos la oportunidad de acercarnos a públicos diferentes y sobre todo a públicos que están ya interesados en la lectura. Alguien que está cerca de la biblioteca, que es usuario de una biblioteca, ya tiene una predisposición para asistir a actividades que tengan que ver con el libro, con toda la cultura de las letras”, menciona. En tanto, Margarita del Carmen Hernández, supervisora educativa de bibliotecas públicas municipales, comparte que el principal objetivo de las bibliotecas es el fomento a la lectura y que hacerlo a través de actividades como las presentadas por Fenal permanente puede incidir en la sociedad. “Es nuestro deber como instituciones acercarnos y colaborar para que el acto de leer sea un acto cultural. Y si aunamos a esto que la apropiación y fomento a la lectura se hace de manera lúdica, en espacios agradables y enfocados a las infancias y juventudes, tenemos como resultado el restablecimiento del tejido social con personas que se miran entre sí a través del espejo de la lectura”. Señala además que las bibliotecas se han convertido en una segunda casa para muchas niñas, niños, jóvenes y adultos que “recurren a ellas como un espacio seguro y de sano esparcimiento donde compartir su conocimiento, leer, jugar, aprender y sobre todo, donde pueden encontrarse a sí mismos y a los otros”. Es por este motivo que la colaboración continúa y el próximo sábado 22 de abril, un día antes del Día Mundial del Libro, conmemorarán esta efeméride de forma colectiva, al igual que el año pasado, aunque la actividad cambiará. En 2022 la celebración consistió en un picnic literario en las bibliotecas municipales, esta vez la participación será a través del Taller de cómic y activismo literario, donde las y los participantes crearán su cómic con tema central de activismo y tendrán como guías a ilustradores, artistas gráficos o historietistas. La actividad se llevará a cabo en las bibliotecas municipales Ma. Esther Valtierra, ubicada en la colonia Valle de Señora; en la Octavio Paz, de Haciendas de Echeveste; en la biblioteca Germán Dehesa, en la colonia Canteritas de Echeveste, y en la Bicentenario de la Independencia de México, de la Buenos Aires. El taller, dirigido a adolescentes y jóvenes de entre 13 y 17 años, será simultáneo comenzando a las 10:00 horas, tendrá cupo máximo de 15 personas por lo que es importante registrarse previamente, ya sea vía telefónica o correo electrónico en las diferentes sedes. Y es que, a través de estas actividades se va sembrando el interés por las letras en las y los leoneses, ejemplo de ello es lo que nos comparte Margarita: “Ahora las niñas y niños preguntan sobre los eventos que se llevarán a cabo no solamente en las bibliotecas sino también en la ciudad, están esperando que llegue «el concurso de niñas y niños escritores» y también están aprovechando de manera significativa con círculos de lectura y talleres de escritura creativa con los libros que nos llegan de donación por parte de Fenal permanente”. Es precisamente el Concurso de Niñas y Niños Escritores otro de los proyectos que enlazan a ambas dependencias, pues si bien es la Dirección General de Educación la que desarrolla el proyecto a través de talleres literarios en las bibliotecas, el resultado final queda plasmado en la antología editada por el Instituto Cultural de León que compila tanto los textos ganadores de este concurso como el de Hazle al Cuento. Lo mejor de todo es que las y los autores de estos cuentos infantiles tienen la oportunidad de compartir sus creaciones durante una presentación editorial en la Fenal, demostrando así que no hay edad para comenzar a escribir y compartir tus obras. Sin duda, el trabajo en equipo fortalece ese fin común que tienen tanto el ICL como Educación, que es el fomento a la lectura desde las infancias y donde, más allá de los números, sean las historias de niñas y niños lectores las que reflejen esa labor conjunta. Para Daniela, esta colaboración fortalece además los proyectos de ambas dependencias. “Creo que el trabajo con las bibliotecas es sumamente importante porque podemos llegar a nuevos públicos y convocarlos no solamente a las actividades de Fenal permanente sino a la Feria del Libro (Fenal), además de fortalecer las acciones que hacen las bibliotecas (...) y también que el programa Fenal permanente pueda estar en diversas partes de la ciudad de una forma mucho más eficaz”, señala. En tanto, Margarita espera que esta colaboración ayude también a llevar el arte y la cultura a la mayor cantidad de zonas de León. “Espero que se sigan generando eventos escénicos, presentaciones editoriales, exposiciones, talleres y círculos de lectura en los que tanto nuestros usuarios como el personal hagan cohesión para que las bibliotecas sean espacios en los que se fomente la lectura y la cultura esté al alcance de todos”. Sigue las redes sociales de la Feria Nacional del Libro de León y entérate de las próximas actividades a través de su edición 34 y de Fenal permanente, quizás en poco tiempo puedas disfrutar de alguna presentación editorial o círculo de lectura cerca de tu colonia. Redes sociales FB: Feria Nacional del Libro de León- Fenal TW, IS y TikTok: @Fenalmx Numeraria 1,348 ejemplares donados 24 actividades de Fenal permanente en Bibliotecas Municipales 22 Bibliotecas Municipales en León 23 de abril, Día Mundial del Libro