INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN
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Historias de valor para la infancia

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Texto Edgar A. Aguirre Vega

Diversa es una de las tantas palabras con las que hoy en día podríamos definir a la literatura. ¡Maravillosa diversidad! Y así como en lo es en general, también en lo particular; pues cada uno de los géneros aborda y emplea numerosas formas y formatos para presentar sus variados contenidos.

La literatura infantil, por ejemplo, ha evolucionado, ha dejado de ser un género pequeño y de simple ocio para entrar a las grandes ligas, se ha vuelto un abanico de enormes posibilidades, una industria que ya no da marcha atrás.

Podemos acercarnos a valorar los libros infantiles y juveniles desde diferentes parámetros, como el histórico, el literario o el ideológico, pues las funciones de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) pueden resumirse en tres: iniciar el acceso a la representación de la realidad compartida por una sociedad, desarrollar el aprendizaje de las formas narrativas y servir como vehículo comunicativo y socializador de las nuevas generaciones.1

Aunque no siempre fue así; en América Latina, en la época precolombina, la oralidad fue la principal herramienta para que niñas y niños conocieran las historias que rodeaban a sus pueblos, mitos y leyendas eran compartidas pero sin ser realmente un producto para las infancias. Lo mismo sucedió en la Colonia, pues el sincretismo cultural únicamente propició el surgimiento de relatos como las fábulas moralizantes y sus objetivos puramente adoctrinantes.

Durante la época de la colonia se trajeron libros infantiles impresos en España con un carácter pedagógico con el fin de educar a la infancia. Eran libros que presentaban valores patrióticos, morales y religiosos con niñas y niños modelos, obedientes y estereotipados.

Solo a finales del siglo XIX encontramos a los verdaderos precursores de una literatura infantil auténtica que van a cambiar la sensibilidad y el modo de escribir. Van a aparecer ahora unos libros de carácter estético cuyos autores consideran al niño como receptor de estas lecturas. Estos nuevos escritores van a impulsar una literatura más libre protagonizada por niños reales que viven situaciones comunes a la realidad de Latinoamérica.2

La conciencia y plena visibilidad de la infancia y de lo que ésta representa permitió también la aparición de grandes figuras como el cubano José Martí, considerado el creador de una literatura infantil con rostro propio, escribiendo directamente a niñas y niños a través de La Edad de Oro, revista mensual que estaba «dedicada a los niños de toda América para que sepan cómo se vivía antes y se vive hoy en América y en las demás tierras».

Los cuentos y poemas de José Martí constituyen un hito en la literatura infantil latinoamericana porque consideró al niño como receptor de lecturas. «Los niños saben más de lo que parece» escribe Martí estableciendo el perfil del niño al que se dirige: curioso, activo y con una capacidad receptiva superior a la que por entonces el sistema escolar tenía en cuenta.3

Así, en una larga lista y una extensa historia, se suman destacados precursores de esta literatura infantil latinoamericana: Rafael Pombo (Colombia), Monteiro Lobato (Brasil), Marcela Paz (Chile), Nicolás Guillén (Cuba), Carmen Lyra (Costa Rica), Joaquín Gutierrez (Costa Rica), Gabriela Mistral (Chile), Rubén Darío (Nicaragua), Francisco Gabilondo Soler, Cri Cri (México), Rafael Rivero Oramas (Venezuela), Pascuala Corona (México), Horacio Quiroga (Uruguay), Constancio C. Vigil (Argentina), José Sebastián Tallon (Argentina), Aquiles Nazoa (Venezuela), Óscar Alfaro (Bolivia) y Juana de Ibarbourou (Uruguay).

Es tal la relevancia y el valor que este tipo de literatura ha logrado a través del tiempo, que desde 1967 —cada 2 de abril y coincidiendo con el nacimiento de Hans Christian Andersen— se celebra el Día Internacional del Libro Infantil, fecha instaurada por IBBY (Organización Internacional para el Libro Juvenil), colectivo internacional que busca un mejor entendimiento entre los pueblos a través de la literatura infantil, así como garantizar el acercamiento de la infancia a los libros.

Anualmente, IBBY México publica una guía de libros infantiles y juveniles, una herramienta útil para quien desee identificar lecturas para el hogar, el aula o la promoción de la lectura. La lista se realiza a través de leer, evaluar y seleccionar novedades enviadas por las editoriales a un Comité Lector, y es clasificada por etapas: pequeños lectores, los que empiezan a leer, los que leen bien y grandes lectores. Además de la ficha bibliográfica, se integran la sinopsis, comentarios, temáticas, premios o reconocimientos, y un distintivo a aquellos catalogados como favoritos del comité.

En 2023, por ejemplo, la guía —en su edición 35— destaca el trabajo de escritoras y escritores como Abigail Rodríguez Contreras (México) con Arrullo de luciérnagas. Nanas en lenguas originarias de Puebla, ilustrado por Amanda Mijangos y Armando Fonseca; María Baranda (México) con Buscando a Sapo, ilustrado por Mariana Roldán; Micaela Chirif (Perú) y El mar, con ilustraciones de Armando Fonseca, Amanda Mijangos y Juan Palomino; Alexandra Castellanos Solís (México) con Gigante; José Ignacio Valenzuela (Chile) con ¿De qué color es tu sombra?, ilustrado por Pamela Medina; Verónica Prieto (Chile) con En la verde colina, e ilustraciones de Scarlet Narciso; Clementina Equihua (México) y ¿Cómo se protegen?, ilustrado por Amanda Mijangos; Roger Ycaza (Ecuador) con Clic; Cecilia Pisos (Argentina) con Coplitas con Preguntón, ilustrado por Eleonora Arroyo; Gabriela Olmos (México) con El sueño de los dioses y otros cuentos huicholes, ilustrado por José Benítez Sánchez; John Fitzgerald Torres (Colombia) y la ilustradora Paula Ortiz con La luna es un renacuajo; Verónica Murguía (México) y Mi monstruo Mandarino, con ilustración de Dani Scharf; Eduardo Otálora Marulanda (Colombia) y Mi primer Quijote, ilustrado por Paola Acevedo; Monique Zepeda (México) con Nicolás dos veces, ilustrado por Cecilia Rébora.

El camino ganado no es cosa fácil, mucho menos con la brutal competencia que existe hoy en día en prácticamente todos los ámbitos. El papel de las editoriales es fundamental y notorio, la calidad de contenidos, formatos y, por supuesto, escritores e ilustradores es vital. A lo largo de Latinoamérica, existen casas editoriales y sellos que accionan y abonan al desarrollo de la literatura infantil, de entre ellas, los siguientes ejemplos:

En México, Ediciones El Naranjo, Petra Ediciones, Ediciones Tecolote, Alboroto Ediciones y el Fondo de Cultura Económica con su colección A la orilla del viento; en Argentina, Pequeño editor, Limonero Ediciones, Editorial Ojoreja, Ediciones Iamiqué y Ediciones Urano; en Venezuela, Ediciones Ekaré y Playco Editores; en Colombia, Babel Libros, Editorial Tragaluz, Editorial Rey Naranjo, LuaBooks, Grupo Educar, Editorial Monigote y Cataplum Libros; en Brasil, Pallas Editora; en Chile, Editorial Amanuta y Editorial Forja, y en Perú, Editorial Crecer.

Mientras que SM, Planeta, Penguin Random House, Libro del Zorro Rojo y Norma Editorial son algunas que no pertenecen al continente, pero sí mantienen una fuerte labor editorial dentro del territorio.

Hoy, sin duda, una de las más sanas y robustas comunidades es la de la edición infantil, amplia, heterogénea y muy creativa, porque en ella se desarrollan muy diversos perfiles editoriales y porque el libro como objeto se interviene, a diferencia de otros sectores, de manera que pueda reunir distintos lenguajes para encantar y deleitar al lector. No solo el texto ocupa un lugar preponderante, sino que las ilustraciones, el diseño y el soporte mismo hacen parte de la mirada del editor. Por eso, cuando hablamos del tradicional oficio de editar, en el caso de los libros para niños, nos estamos refiriendo a una tarea más poliédrica y compleja.4

El valor de la literatura infantil es innegable, aunque también lo es la delgada línea de lo que se puede y no considerar como tal; las estructuras, temáticas, formatos y necesidades hacen que exista una enorme, muy enorme —y quizás hasta peligrosa— diversidad de productos, muchos de los cuales no ofrecen ni contribuyen a objetivos como la formación de lectores o el acercamiento a una literatura de calidad, sino que buscan fines meramente comerciales.

…¿Y qué cosa es una literatura de calidad? Yo creo que es la que enseña a confiar a los niños en la palabra y que los adentra en el mundo del lenguaje, en la construcción del sentido a través de la palabra.

Por eso es importante no caer en la idea de que porque los niños lean vayan a ser mejores personas o por alguna aproximación al libro va a haber un efecto mágico que nos convierta en algo mejor de lo que somos. Los libros no nos eximen del trabajo sobre nosotros mismos y de la responsabilidad que tenemos hacia los niños. Parte de esa responsabilidad es producir, escribir e ilustrar libros de calidad: que fomenten el espíritu crítico, que permitan un ejercicio de la libertad creativo, que convoquen a los lectores a forman parte, sin caer en lo panfletario o en lo didactista5, menciona la escritora peruana Micaela Chirif.

Los retos siguen siendo muchos, pero la distancia recorrida y los avances son abismales en comparación con algunas décadas atrás. Los pabellones y programaciones infantiles en las ferias de libros son fundamentales y necesarios; la Feria Nacional del Libro de León, Fenal, es un claro ejemplo de ello —basta recordar que inició como Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil en 1990—, donde edición con edición se busca abordar y atender a la niñez con perspectivas que permitan la reflexión, el análisis y el entretenimiento a partir de las letras. El panorama de la literatura infantil en Latinoamérica se ha consolidado y ahora es protagonista en infinidad de espacios; acerquémonos.

Referencias

1La literatura infantil y juvenil en las bibliotecas: fomentando el cuidado de la infancia | Extensión Universitaria en Sevilla | UNED. (s. f.). https://extension.uned.es/actividad/idactividad/32257

2Al. (2013, 30 julio). Informe LIJ. Precursores de la Literatura Infantil y Juvenil en América Latina. OBJETO:LIBRO. https://objetolibro.wordpress.com/2013/07/27/informe-lij-precursores-de-la-literatura-infantil-y-juvenil-en-america-latina/

3Ibid.

4Team, L. (2023, 21 mayo). Edición de libros para niños, un contexto particular - Latin American Literature Today. https://latinamericanliteraturetoday.org/es/2023/03/edicion-de-libros-para-ninos-un-contexto-particular-2/

5Sáliche, L. (2019, 15 noviembre). La literatura infantil y juvenil en América Latina, en la mirada de tres autores. Infobae. https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/11/15/que-momento-atraviesa-la-literatura-infantil-y-juvenil-en-america-latina/

-Editor Anonimo. (2023, 30 marzo). Las mejores editoriales infantiles de Latinoamérica - Editoriales Infantiles2022. Editoriales Infantiles. https://www.editoriales-infantiles.com/mejores-editoriales-infantiles-de-latinoamerica/

-Literatura infantil latinoamericana, Fanuel Hanán Díaz. (s. f.). https://www.dondevivenloslibros.com/2011/08/literatura-infantil-latinoamericana.html

-Guía de libros infantiles y juveniles IBBY México 2023, https://www.ibbymexico.org.mx/wp-content/uploads/2023/03/Guia_IBBY-Libros_2023.pdf


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Fenal invita a participar en concurso de Cosplay 2024

La Feria Nacional del Libro de León, será sede del Concurso de Cosplay 2024, organizado por el Instituto Cultural de León y Studio Ingeniarte, como parte del ciclo especializado dedicado al Cómic en la Fenal 35. La actividad busca ofrecer un espacio enfocado al cosplay de personajes de cómic, manga, videojuegos y películas, fomentando así un ambiente que propicie la colaboración, el respeto y la sana convivencia. La convocatoria va dirigida a cosplayers de géneros aptos para todo tipo de público, con una edad mínima de 7 años; las y los menores deberán estar acompañados por su padre, madre o tutor durante todo el evento, mismo que se realizará el lunes 20 de mayo, de 17:00 a 20:00 horas, en la sede de Fenal en Poliforum León. La participación está limitada a 50 lugares y existen cuatro categorías: infantil (de 7 a 12 años, sin experiencia en cosplay), casero (de 13 años en adelante, sin experiencia en cosplay), principiante (de 13 años en adelante con poca experiencia en cosplay) y avanzado (de 13 años en adelante con experiencia en cosplay). El primer lugar en cada categoría será acreedora a un trofeo y un certificado de regalo en stands de Catalonia Cómics y Pura Pinche Fortaleza; mientras que el segundo y tercer lugar, también de cada convocatoria, recibirán un paquete de libros. Las y los interesados deberán registrarse previamente en el siguiente enlace: bit.ly/RegistroCosplayFenal, teniendo como fecha límite el sábado 18 de mayo a las 20:00 horas. Todos los detalles de participación pueden consultarse en bit.ly/ConvocatoriaCosplayFenal. Previo a dicho concurso y pasarela, a través de Fenal Permanente, será impartido el taller ‘Diseña tu cosplay’, dirigido a un público de entre 7 y 25 años de edad, con el objetivo de asesor y acompañar a las y los participantes en la creación de su caracterización con la que podrán competir en la categoría Casero del Concurso de Cosplay. El taller contará con cuatro sesiones: martes 30 de abril, jueves 02, martes 07 y jueves 09 de mayo, en un horario de 16:00 a 18:00 horas, que serán impartidas en la Casa de la Cultura Diego Rivera, sin costo pero con cupo limitado y un registro previo en el siguiente enlace: bit.ly/RegistroTCosplay. Para quienes asistan, será necesario llevar material escolar (lápiz, libreta, colores, tijeras, etc.), ropa cómoda, un mantel de color uniforme, y en el lugar se contará con material básico como apoyo en la elaboración del cosplay. Gerardo García, tallerista de diseño y arte de Studio Ingeniarte, será el encargado de impartir dicho taller. Studio Ingeniarte es un estudio creativo que ha impartido talleres de cómic, manga, videojuegos y escritura creativa; además de participar en festivales y eventos artísticos y culturales, con la misión de guiar e impulsar a los jóvenes a usar su creatividad, conocimiento y habilidades para emprender sus propias ideas convirtiéndolas en una realidad. Para mayor información sobre el taller y el concurso está disponible el correo studioingeniarte@gmail.com, así como el sitio studioingeniarte.mx y a través de Facebook e Instagram: @studioingeniarte. Conoce más sobre las actividades de la Fenal en las páginas culturaleon.com y fenal.mx, así como en redes sociales, Facebook: Instituto Cultural de León y Fenal-Feria Nacional del Libro de León; Twitter, Instagram y TikTok: @culturaleon y @fenal.mx.

Las Casas Vacías de Brenda Navarro

Por: Margarita Vázquez La Fenal 31, dentro de su muy diverso programa, cuenta con presentaciones editoriales como la de Casas Vacías, primera novela de la escritora Brenda Navarro. Publicada inicialmente de forma digital y gratuita por la editorial Kaja Negra en 2018, fue tanto su éxito que en 2019 fue reeditada en formato físico y digital por la editorial Sexto Piso. Brenda Navarro nació en la Ciudad de México en 1982 y vive desde hace algunos años en España, es socióloga, economista feminista y fundadora del #EnjambreLiterario, un proyecto editorial enfocado en publicar obras escritas por mujeres.En entrevistas Navarro menciona que empezó a escribir la novela en 2013 en un México marcado por las desapariciones. Para ese entonces ya se hablaba y escribía de la guerra contra el narcotráfico, pero como menciona una de las voces narrativas de la novela: “Se hablaba de sangre, de asesinatos, de cifras, pero nadie hablaba de nosotras. Nuestros hijos desaparecían al doble, una vez físicamente, otra, con la indolencia de los demás”. Justo eso es lo que narra Brenda Navarro: un relato íntimo de las madres. Casas Vacías está escrita desde dos voces narrativas que funcionan como monólogos desde un flujo de conciencia. Las voces son de dos mujeres atravesadas por el mandato de la maternidad, una desde la imposición de esta y otra desde su constante búsqueda. No sabemos los nombres de las protagonistas, pero una es la madre de Daniel, un niño autista de tres años al cual pierde en un parque, y la otra es la mujer que tenía tantas ganas de tener un hijo que se roba a ese mismo Daniel, quien para ella es Leonel. En 164 páginas Navarro logra entrelazar, a partir de la vida de estas mujeres, un país de desaparecidos e injusticia estructural, la violencia machista y el feminicidio que cruza fronteras, las reales e incómodas dificultades que implica la maternidad, y la constante soledad de dos mujeres que llevan el dolor de la ausencia a cuestas. Finalmente, las casas vacías que propone y de las que escribe Brenda Navarro son las mujeres.No te pierdas esta presentación editorial junto a la autora el día  jueves 01 de octubre a las 12 horas en la plataforma de fenal.mx  y recuerda que podrás adquirir Casas Vacías en la tienda virtual de la Fenal. #SíHayFenal#NosLeemosDesdeCasa

Retratar y experimentar el entorno

Daniel Aguilar fue reconocido con mención honorífica en Premios de Literatura 2022 “Se siente como una especie de reafirmación de que lo que estoy haciendo está yendo por buen camino”. Daniel Aguilar es un escritor auténtico que goza de visibilizar su entorno y cautivar al lector con historias frescas que pueden surgir de los momentos más inesperados. Esta es una breve entrevista con el reconocido como mención honorífica de los Premios de Literatura León 2022 y también autor de Cartografía de las Vírgenes (Ediciones La Rana y Los Otros Libros, 2022). RCA: ¿Qué te motiva a escribir?, ¿Cómo fueron tus inicios como autor? No tengo muy marcado cuándo fue que lo empecé a hacer, en la primaria empecé a escribir cuentitos y cosas que a veces las maestras me decían que estaban chidas. Supongo que fue algo que siempre estuve haciendo y no me di cuenta de que ya estaba haciéndolo seriamente. (Al inicio) eran cosas anotadas en un word que le mandaba a ‘compas’ y hasta que tuve un taller de escritura me vi como obligado a compartir con más gente y empecé a trabajarlos (los textos) todavía más. RCA: ¿Qué es lo que te llevó a ser artista?, ¿significó un reto para ti? Creo que nadie puede negar que es difícil ser artista cuando necesitas comer, que las cosas te retribuyan. Creo que ese es el reto principal, pero lo que me motiva supongo que fue cierto idealismo de adolescente, y agradezco al Daniel del pasado que pensara como “tú estudia lo que quieres y dedícate a lo que quieres y ya vas a ver qué haces” y que por fortuna no tuve a alguien que me pusiera un tope, mis papás me apoyaron. RCA: ¿Qué temas y autores te inspiran? Al menos en este primer libro y este cuento creo que sí era como pensar cosas más personales pero no al punto de volverlo autoficción, sino como cosas que sé que estoy viviendo o gente cercana. De alguna manera sacarlas del contexto y explorarlas como algo más hacia la fantasía o la ficción, eso es algo que me interesa mucho. En realidad para mí es más como una onda de experimentar (...) y en general creo que las búsquedas de todo lo que se puede hacer con el lenguaje es algo que me llama mucho. De autores, no tengo alguno que diga éste en específico influye mucho en lo que escribo, pero sí hay muchos que me gustan demasiado. J. M. Coetzee me parece un tipo genial; me gusta María Luisa Puga, Mariana Enríquez. Siempre he estado leyendo mucho de Kafka, pero no sabría si hay trazas de ellos en lo que escribo. RCA: ¿Cuál fue tu sentir al saberte parte de los Premios de Literatura León 2022? Fue muy bonito. Se siente como una especie de reafirmación de que lo que estoy haciendo está yendo por buen camino, también el hecho de que sea un podio compartido habla de que hay mucha gente que está haciendo cosas muy chidas en la región y eso me emociona; y como se juntó con la publicación de mi libro se sintió como una bolita de nieve de buenas noticias. Me emociona también porque los tomitos que se han publicado de los Premios de Literatura son libros que he estado leyendo y coleccionando, y como que ya poder ser parte de eso me emociona. RCA: ¿Cuál fue el origen de la obra que te llevó a ser parte de estos premios? Estábamos en la última parte editorial del libro, entonces como que ya había agarrado un ritmo de estar reescribiendo y de alguna manera lo que hice fue obligarme un poquito a no soltarlo. Vi la convocatoria y lo puse en un post-it en mi mente, como una especie de meta. No tanto de ganar sino trabajar con ese deadline porque eso es lo que más me cuesta. Lo que quería era comenzar a escribir cosas que fueran un poco distintas a lo de mi libro, explorar otros territorios. RCA: ¿De qué va tu obra y qué necesidad satisface para ti como artista? El cuento va de una persona que tiene la maldición de que no puede controlar que, cuando sueña, despierta junto alguna de las personas que salieron en su sueño y eso afecta su panorama de la vida. Es una crónica de este personaje que la única forma que tiene de evitar eso es sedándose. La necesidad que tenía era demostrarme que no iba a ser un one hit wonder y en ese sentido demostrarme que el tema de mi libro no iba a ser el tema total de mi obra. Ponerme a prueba. Escribir desde otro lado. Otra cosa que también me interesa es trabajar con la geografía del lugar en que vivo. RCA: ¿Qué representa para ti presentar tu pieza en Fenal 33? Me da mucho gusto, la verdad es que en Fenal tengo muy buenas anécdotas. En la prepa hice servicio social y en la uni estuve de expositor y ayudando en talleres y alguna vez proyectamos cine, entonces es un espacio que tuve cercano pero nunca como escritor y creo que es padre ocupar ahora esa silla. Me da gusto que sea un libro que va a tener tantos ejemplares y se van a distribuir libremente. Es un tema que me importa porque fue así como conocí el premio. Fresco (Fragmento) Me acuerdo de cuando hiciste el mural. Lo pusiste en la esquina de la Palo Verde, en esa pared sin puerta ni ventana ni nada, pero que era parte de la tienda de doña Chole. Arriba, como a dos metros de mi cabeza, con la estatura que tendría entonces. Ahorita sería menos, pero no tanto; si hasta usaste una escalera. Lo pintaste un domingo y te llevó toda la mañana y la mitad de la tarde. Yo te pasaba las latas. Era un retrato de todo el barrio. En medio, el Río del Muerto, partiendo las cuadras en dos. Y a cada lado, la gente afuera de sus casas, de sus locales, todos los que conocíamos y otros que te imaginaste. Unos saludando, otros no, pero todos viendo al frente. Estaban los perros callejeros y los semáforos. Y la viejita que vendía dulces en una mesita, y los tenis colgados de los postes. Las vecindades con los vecinos, el mercado con los mercantes. El templo, la refaccionaria. Los otros grafitis y la cantina donde me decías que no me fuera a parar, porque sabías que a ti te vendían desde antes que tuvieras dieciséis. A mí ni me interesaba; estaba muy chico y el olor del mezcal me daba ganas de vomitar. De todos modos, nunca me paré ahí. Ni siquiera cuando te fuiste. Pero la ubiqué en la pintura, tantito antes del baldío donde me enseñaste a patinar. Ahí me pintaste a mí. A mi mamá la pusiste afuera de la casa, cuidando sus macetas. Al Nel y al Mike y a la Yez los pusiste en la esquina de la Candelaria, con las bicis. Al único que no dibujaste fue a ti mismo. Siempre te quise preguntar por qué, si tú también vivías ahí. Tu mural se parecía a esas pinturas que estaban en las portadas de los libros de texto de la escuela, pero menos viejo, menos muerto. Ese día hacía fresco, pero en el retrato hacía calor y estaba anocheciendo. Eso te lo inventaste; el cielo nunca se vio tan bonito como en el mural. Tan rosita y tan naranjoso al mismo tiempo. Tampoco había punks, pero trazaste uno casi hasta abajo; yo creo que a ese también te lo imaginaste. Como al policía que pusiste junto a una patrulla, hasta arriba de la calle. Aquí nunca se metía la tira. Les daba miedo, y ni falta que hicieran. Era un lugar tranquilo. No como ahorita. Y eso es por su culpa. […] Fragmento de Fresco, cuento de Daniel Aguilar Torres, perteneciente a Cartografía de las Vírgenes (2022), publicado por Ediciones La Rana y Los Otros Libros.