INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN
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Conoce a las niñas y niños seleccionados de la edición 2021 de 'Hazle al Cuento'

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El 27° Concurso Estatal de Cuento por y para Niños ‘Hazle al Cuento’ ha dado a conocer los trabajos ganadores en sus dos categorías: niños entre 6 y 8 años, y de entre 9 y 12.

Dicha convocatoria, a cargo del Instituto Cultural de León a través de la Feria Nacional del Libro de León, contó con la participación de Amaranta Leyva Pérez Gay y Luis Antonio Rincón García como integrantes del jurado, quienes son miembros del gremio literario con experiencia en literatura infantil y juvenil.

En la categoría de niños y niñas entre 6 y 8 años de edad, el primer lugar fue designado para la leonesa Allyson Ximena Torres Flores, bajo el seudónimo ‘Citlali’, con su cuento Iris. El segundo lugar es para Marcelo del Ángel Torres Rojas, celayense participante con la historia Las manos de Halloween; mientras que el tercer lugar es para el cuento La casa de los abuelos, escrito por la celayense Arianne Martínez Maldonado. En dicha categoría, el jurado emitió mención honorífica para la celayense Inés Niño Sharpe con La máquina del tiempo y la leonesa Valentina Torres Almaguer autora de La Princesa Tangram.

Para la categoría de niñas y niños de entre 9 y 12 años, los seleccionados fueron ‘Ojos de ángel’, seudónimo de la leonesa Ximena Andrea Reyes Carrillo con su cuento Adiós al impedidor, quien obtuvo el primer lugar; Renata Ramos Sandoval con Cuando la Luna se esconde, celayense ganadora del segundo lugar; y Ximena Prieto Gómez, originaria también de Celaya, obteniendo el tercer lugar con su trabajo titulado Tocinito el cerdito. Por su parte, el leonés Iker Raymundo Moyeda Duarte, autor de Un dibujo en la vida real, obtuvo mención honorífica por parte del jurado.

Las y los ganadores de cada categoría recibirán una dotación de libros infantiles, así como un premio económico de $2,500.00 para el primer lugar, $2,000.00 para el segundo y $1,500.00 para el tercer lugar. Los cuentos seleccionados serán publicados en un libro impreso que será presentado y estará a la venta en la 32ª Feria Nacional del Libro de León, Fenal.

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Para siempre en ‘onda’, José Agustín

Texto Jorge FloresLa muerte de José Agustín, ocurrida el pasado 16 de enero, no se limita al dolor de perder a un padre, un amigo o una figura célebre de las letras mexicanas, su partida también es una invitación a resignificar su valentía como artista, su talento como escritor y su legado a la cultura mexicana, a la de los jóvenes jipitecas que convivieron con sus letras y también a los jóvenes millennials, centennials y consecuentes, que seguimos encontrando en sus textos una voz que nos llena de preguntas y nos acerca a las respuestas. Bohemios desencantados de la literatura mexicana burguesa. Los herederos de la cultura beatnik aparecieron en México durante la segunda mitad del siglo XX, escritores que le sacaron la vuelta a los convencionalismos y expusieron un lenguaje que no le rendía pleitesía a las normas; la literatura de la onda irrumpió bajo un término que los banalizaba, pero que con el tiempo los identificó, sin quererlo, como referentes de la contracultura de la época.Fue en la década de los 60 cuando aparecieron los textos de Gustavo Sainz, Parménides García y, de tal vez el más significativo de todos ellos, José Agustín, que si bien no formaban un movimiento sí compartían una inquietud creativa, una voz llena de pericia que se servía de un lenguaje simplista, coloquial, vulgar para algunos, y que chocó estrepitosamente con el pomposo recato de la literatura latinoamericana del ‘periodo estabilizador’ en México, donde se habían de respetar las formas y las reglas. Fue Margo Glantz, académica y crítica literaria, quien acuñó este término de manera despreciativa a un estilo juvenil y que, por supuesto, no pegó bien en quienes representaron esta corriente de escritura ágil y audaz; sin embargo, el término prevaleció: Me pareció que podía ser interesante llamarla literatura de la onda, haciéndole en gran medida un homenaje, aunque él (José Agustín) lo tomó como algo negativo. En ese momento no lo vi con tanta claridad como lo veo ahora. Contó Margo Glantz en una entrevista para La Jornada tras la muerte del escritor mexicano. La Tumba (Agustín, 1964) y Gazapo (Sainz, 1965) son consideradas las obras fundacionales de esta marea llamada onda, pero junto con ellos se puede mencionar una nutrida lista de otros tantos autores que buscaban esas palabras cercanas, el diálogo auténtico y las sensaciones reales: Los Juegos (1967), de René Avilés; Pasto Verde (1968), de Parménides García, o Larga Sinfonía en D (1968), de Margarita Dalton, entre muchos más. Estos jóvenes encontraron la inspiración en lo mundano de su día a día, su rutina fue el origen de relatos que obligaron a la reflexión; el talento y la franqueza al servicio de la necesidad de expresión que sirvió para escapar de una realidad veloz, confusa y abrumadora. Desde esos textos de jerga, albures y desenfado nacieron críticas a ‘las buenas maneras’, a la ‘momiza’, el hartazgo juvenil a las instituciones, a la autoridad civil y familiar; alejados de la anarquía y rebeldía punk, y más bien cerca del cuestionamiento y la defensa de su autenticidad. Al margen de esta reflexión, sumamos el recuerdo indeleble de quien fue, tal vez, la figura más representativa de la literatura de la onda: José Agustín, que nació en Guadalajara pero siempre se refirió a sí mismo como guerrerense. Fue inquieto y corrosivo desde joven y creó textos que cuestionaron su contexto, que incomodaron a unos e incitaron a otros. Su personalidad libertaria lo llevó a pisar Lecumberri durante algunos años luego de ser arrestado por posesión de marihuana; en prisión conoció a José Revueltas y siguió puliendo su oficio de escritor. El cinismo y la naturalidad de sus relatos contrastaron aplausos con rechazos. “El mundo de un nuevo lenguaje coloquial audacísimo. La pirotecnia de una realidad desenfadada, pero al mismo tiempo intensa como cólico de apendicitis, que nunca sospeché de aquel jovenzuelo de risa tipluda y enfermo de brinquitos”, explica Vicente Leñero, quien fue colega y amigo de José Agustín. A los 77 años y tras diversos padecimientos, José Agustín Ramírez Gómez falleció el 16 de enero de 2024, un hombre que fue combustible de un estilo que hoy se alienta, se enseña y se estudia; esa magia de poder hacer de una tarde cualquiera un dilema existencial, un legado que se ha vuelto eterno. Referencias: Leñero, V. (s/f). José Agustín, el desmadroso. Com.mx. Recuperado el 10 de marzo de 2024, de https://www.proceso.com.mx/cultura/2024/1/16/jose-agustin-el-desmadroso-322193.html de Medios, D. (2024, enero 17). La Jornada: ¡Qué onda!, Margo Glantz. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2024/01/17/cultura/a04n2cul Definición de Literatura de la Onda; contexto, y escritores. (s/f). Enciclopedia.net. Recuperado el 10 de marzo de 2024, de https://enciclopedia.net/literatura-onda/