INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN
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Culmina Fenal 33 con éxito y récord de asistentes

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Con más de 250 actividades literarias, artísticas y culturales en sólo 8 días de evento, se registraron 69 mil 737 asistentes a la Feria Nacional del Libro de León en su edición 33.

De regreso al formato completamente presencial en las instalaciones de Poliforum León, del 01 al 08 de julio la Fenal 33 recibió a lectores y lectoras de León y ciudades cercanas para disfrutar de presentaciones editoriales, charlas, conciertos, talleres, funciones de teatro y danza, así como de una vasta oferta literaria con más de 400 sellos editoriales.

Algunas de las actividades con más asistencia fueron las presentaciones de los libros Boulevard de la joven escritora Flor M. Salvador y Optimista, la historia del ser feliz, una colaboración entre Caloncho y el ilustrador El Cursi, así como los talleres para niños y niñas desde los 3 años.

Entre las actividades que caracterizaron a esta Fenal se encuentran varias como el torneo de Léxico de escritores locales; las intervenciones plásticas pertenecientes a la exposición “Los años felices” dedicada a la obra de José Guadalupe Posada; y el banderazo de salida de Cuentos Motorizados, el nuevo proyecto de Armando González, el Sr. Ranita, quien después de presentarse en la Feria viajará con su escenario en una moto por todo el estado, y después por todo México.

Además, por primera vez se realizó Fenal en tu colonia, una serie de actividades en diversas bibliotecas de la ciudad con el objetivo de descentralizar la cultura y difundir la lectura fuera de la sede central, pero con la misma calidad y oferta que se realiza en Poliforum.

También fue destacable entre los pasillos y salas de conferencias de Fenal 33 la fuerte presencia de las y los integrantes de las Academia Metropolitana de Seguridad Pública de León, Guanajuato, quienes a partir de estas fechas estarán participando de manera activa y constante en eventos culturales como parte de una estrategia conjunta entre la Secretaría de Seguridad Pública de León y el Instituto Cultural de León.

De esta manera se superó la meta de atraer mínimo 60 mil asistentes a la Feria Nacional del Libro de León en retorno presencial, que se buscará fortalecer para el año 2023.

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Las Casas Vacías de Brenda Navarro

Por: Margarita Vázquez La Fenal 31, dentro de su muy diverso programa, cuenta con presentaciones editoriales como la de Casas Vacías, primera novela de la escritora Brenda Navarro. Publicada inicialmente de forma digital y gratuita por la editorial Kaja Negra en 2018, fue tanto su éxito que en 2019 fue reeditada en formato físico y digital por la editorial Sexto Piso. Brenda Navarro nació en la Ciudad de México en 1982 y vive desde hace algunos años en España, es socióloga, economista feminista y fundadora del #EnjambreLiterario, un proyecto editorial enfocado en publicar obras escritas por mujeres.En entrevistas Navarro menciona que empezó a escribir la novela en 2013 en un México marcado por las desapariciones. Para ese entonces ya se hablaba y escribía de la guerra contra el narcotráfico, pero como menciona una de las voces narrativas de la novela: “Se hablaba de sangre, de asesinatos, de cifras, pero nadie hablaba de nosotras. Nuestros hijos desaparecían al doble, una vez físicamente, otra, con la indolencia de los demás”. Justo eso es lo que narra Brenda Navarro: un relato íntimo de las madres. Casas Vacías está escrita desde dos voces narrativas que funcionan como monólogos desde un flujo de conciencia. Las voces son de dos mujeres atravesadas por el mandato de la maternidad, una desde la imposición de esta y otra desde su constante búsqueda. No sabemos los nombres de las protagonistas, pero una es la madre de Daniel, un niño autista de tres años al cual pierde en un parque, y la otra es la mujer que tenía tantas ganas de tener un hijo que se roba a ese mismo Daniel, quien para ella es Leonel. En 164 páginas Navarro logra entrelazar, a partir de la vida de estas mujeres, un país de desaparecidos e injusticia estructural, la violencia machista y el feminicidio que cruza fronteras, las reales e incómodas dificultades que implica la maternidad, y la constante soledad de dos mujeres que llevan el dolor de la ausencia a cuestas. Finalmente, las casas vacías que propone y de las que escribe Brenda Navarro son las mujeres.No te pierdas esta presentación editorial junto a la autora el día  jueves 01 de octubre a las 12 horas en la plataforma de fenal.mx  y recuerda que podrás adquirir Casas Vacías en la tienda virtual de la Fenal. #SíHayFenal#NosLeemosDesdeCasa

Para siempre en ‘onda’, José Agustín

Texto Jorge FloresLa muerte de José Agustín, ocurrida el pasado 16 de enero, no se limita al dolor de perder a un padre, un amigo o una figura célebre de las letras mexicanas, su partida también es una invitación a resignificar su valentía como artista, su talento como escritor y su legado a la cultura mexicana, a la de los jóvenes jipitecas que convivieron con sus letras y también a los jóvenes millennials, centennials y consecuentes, que seguimos encontrando en sus textos una voz que nos llena de preguntas y nos acerca a las respuestas. Bohemios desencantados de la literatura mexicana burguesa. Los herederos de la cultura beatnik aparecieron en México durante la segunda mitad del siglo XX, escritores que le sacaron la vuelta a los convencionalismos y expusieron un lenguaje que no le rendía pleitesía a las normas; la literatura de la onda irrumpió bajo un término que los banalizaba, pero que con el tiempo los identificó, sin quererlo, como referentes de la contracultura de la época.Fue en la década de los 60 cuando aparecieron los textos de Gustavo Sainz, Parménides García y, de tal vez el más significativo de todos ellos, José Agustín, que si bien no formaban un movimiento sí compartían una inquietud creativa, una voz llena de pericia que se servía de un lenguaje simplista, coloquial, vulgar para algunos, y que chocó estrepitosamente con el pomposo recato de la literatura latinoamericana del ‘periodo estabilizador’ en México, donde se habían de respetar las formas y las reglas. Fue Margo Glantz, académica y crítica literaria, quien acuñó este término de manera despreciativa a un estilo juvenil y que, por supuesto, no pegó bien en quienes representaron esta corriente de escritura ágil y audaz; sin embargo, el término prevaleció: Me pareció que podía ser interesante llamarla literatura de la onda, haciéndole en gran medida un homenaje, aunque él (José Agustín) lo tomó como algo negativo. En ese momento no lo vi con tanta claridad como lo veo ahora. Contó Margo Glantz en una entrevista para La Jornada tras la muerte del escritor mexicano. La Tumba (Agustín, 1964) y Gazapo (Sainz, 1965) son consideradas las obras fundacionales de esta marea llamada onda, pero junto con ellos se puede mencionar una nutrida lista de otros tantos autores que buscaban esas palabras cercanas, el diálogo auténtico y las sensaciones reales: Los Juegos (1967), de René Avilés; Pasto Verde (1968), de Parménides García, o Larga Sinfonía en D (1968), de Margarita Dalton, entre muchos más. Estos jóvenes encontraron la inspiración en lo mundano de su día a día, su rutina fue el origen de relatos que obligaron a la reflexión; el talento y la franqueza al servicio de la necesidad de expresión que sirvió para escapar de una realidad veloz, confusa y abrumadora. Desde esos textos de jerga, albures y desenfado nacieron críticas a ‘las buenas maneras’, a la ‘momiza’, el hartazgo juvenil a las instituciones, a la autoridad civil y familiar; alejados de la anarquía y rebeldía punk, y más bien cerca del cuestionamiento y la defensa de su autenticidad. Al margen de esta reflexión, sumamos el recuerdo indeleble de quien fue, tal vez, la figura más representativa de la literatura de la onda: José Agustín, que nació en Guadalajara pero siempre se refirió a sí mismo como guerrerense. Fue inquieto y corrosivo desde joven y creó textos que cuestionaron su contexto, que incomodaron a unos e incitaron a otros. Su personalidad libertaria lo llevó a pisar Lecumberri durante algunos años luego de ser arrestado por posesión de marihuana; en prisión conoció a José Revueltas y siguió puliendo su oficio de escritor. El cinismo y la naturalidad de sus relatos contrastaron aplausos con rechazos. “El mundo de un nuevo lenguaje coloquial audacísimo. La pirotecnia de una realidad desenfadada, pero al mismo tiempo intensa como cólico de apendicitis, que nunca sospeché de aquel jovenzuelo de risa tipluda y enfermo de brinquitos”, explica Vicente Leñero, quien fue colega y amigo de José Agustín. A los 77 años y tras diversos padecimientos, José Agustín Ramírez Gómez falleció el 16 de enero de 2024, un hombre que fue combustible de un estilo que hoy se alienta, se enseña y se estudia; esa magia de poder hacer de una tarde cualquiera un dilema existencial, un legado que se ha vuelto eterno. Referencias: Leñero, V. (s/f). José Agustín, el desmadroso. Com.mx. Recuperado el 10 de marzo de 2024, de https://www.proceso.com.mx/cultura/2024/1/16/jose-agustin-el-desmadroso-322193.html de Medios, D. (2024, enero 17). La Jornada: ¡Qué onda!, Margo Glantz. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2024/01/17/cultura/a04n2cul Definición de Literatura de la Onda; contexto, y escritores. (s/f). Enciclopedia.net. Recuperado el 10 de marzo de 2024, de https://enciclopedia.net/literatura-onda/

Retratar y experimentar el entorno

Daniel Aguilar fue reconocido con mención honorífica en Premios de Literatura 2022 “Se siente como una especie de reafirmación de que lo que estoy haciendo está yendo por buen camino”. Daniel Aguilar es un escritor auténtico que goza de visibilizar su entorno y cautivar al lector con historias frescas que pueden surgir de los momentos más inesperados. Esta es una breve entrevista con el reconocido como mención honorífica de los Premios de Literatura León 2022 y también autor de Cartografía de las Vírgenes (Ediciones La Rana y Los Otros Libros, 2022). RCA: ¿Qué te motiva a escribir?, ¿Cómo fueron tus inicios como autor? No tengo muy marcado cuándo fue que lo empecé a hacer, en la primaria empecé a escribir cuentitos y cosas que a veces las maestras me decían que estaban chidas. Supongo que fue algo que siempre estuve haciendo y no me di cuenta de que ya estaba haciéndolo seriamente. (Al inicio) eran cosas anotadas en un word que le mandaba a ‘compas’ y hasta que tuve un taller de escritura me vi como obligado a compartir con más gente y empecé a trabajarlos (los textos) todavía más. RCA: ¿Qué es lo que te llevó a ser artista?, ¿significó un reto para ti? Creo que nadie puede negar que es difícil ser artista cuando necesitas comer, que las cosas te retribuyan. Creo que ese es el reto principal, pero lo que me motiva supongo que fue cierto idealismo de adolescente, y agradezco al Daniel del pasado que pensara como “tú estudia lo que quieres y dedícate a lo que quieres y ya vas a ver qué haces” y que por fortuna no tuve a alguien que me pusiera un tope, mis papás me apoyaron. RCA: ¿Qué temas y autores te inspiran? Al menos en este primer libro y este cuento creo que sí era como pensar cosas más personales pero no al punto de volverlo autoficción, sino como cosas que sé que estoy viviendo o gente cercana. De alguna manera sacarlas del contexto y explorarlas como algo más hacia la fantasía o la ficción, eso es algo que me interesa mucho. En realidad para mí es más como una onda de experimentar (...) y en general creo que las búsquedas de todo lo que se puede hacer con el lenguaje es algo que me llama mucho. De autores, no tengo alguno que diga éste en específico influye mucho en lo que escribo, pero sí hay muchos que me gustan demasiado. J. M. Coetzee me parece un tipo genial; me gusta María Luisa Puga, Mariana Enríquez. Siempre he estado leyendo mucho de Kafka, pero no sabría si hay trazas de ellos en lo que escribo. RCA: ¿Cuál fue tu sentir al saberte parte de los Premios de Literatura León 2022? Fue muy bonito. Se siente como una especie de reafirmación de que lo que estoy haciendo está yendo por buen camino, también el hecho de que sea un podio compartido habla de que hay mucha gente que está haciendo cosas muy chidas en la región y eso me emociona; y como se juntó con la publicación de mi libro se sintió como una bolita de nieve de buenas noticias. Me emociona también porque los tomitos que se han publicado de los Premios de Literatura son libros que he estado leyendo y coleccionando, y como que ya poder ser parte de eso me emociona. RCA: ¿Cuál fue el origen de la obra que te llevó a ser parte de estos premios? Estábamos en la última parte editorial del libro, entonces como que ya había agarrado un ritmo de estar reescribiendo y de alguna manera lo que hice fue obligarme un poquito a no soltarlo. Vi la convocatoria y lo puse en un post-it en mi mente, como una especie de meta. No tanto de ganar sino trabajar con ese deadline porque eso es lo que más me cuesta. Lo que quería era comenzar a escribir cosas que fueran un poco distintas a lo de mi libro, explorar otros territorios. RCA: ¿De qué va tu obra y qué necesidad satisface para ti como artista? El cuento va de una persona que tiene la maldición de que no puede controlar que, cuando sueña, despierta junto alguna de las personas que salieron en su sueño y eso afecta su panorama de la vida. Es una crónica de este personaje que la única forma que tiene de evitar eso es sedándose. La necesidad que tenía era demostrarme que no iba a ser un one hit wonder y en ese sentido demostrarme que el tema de mi libro no iba a ser el tema total de mi obra. Ponerme a prueba. Escribir desde otro lado. Otra cosa que también me interesa es trabajar con la geografía del lugar en que vivo. RCA: ¿Qué representa para ti presentar tu pieza en Fenal 33? Me da mucho gusto, la verdad es que en Fenal tengo muy buenas anécdotas. En la prepa hice servicio social y en la uni estuve de expositor y ayudando en talleres y alguna vez proyectamos cine, entonces es un espacio que tuve cercano pero nunca como escritor y creo que es padre ocupar ahora esa silla. Me da gusto que sea un libro que va a tener tantos ejemplares y se van a distribuir libremente. Es un tema que me importa porque fue así como conocí el premio. Fresco (Fragmento) Me acuerdo de cuando hiciste el mural. Lo pusiste en la esquina de la Palo Verde, en esa pared sin puerta ni ventana ni nada, pero que era parte de la tienda de doña Chole. Arriba, como a dos metros de mi cabeza, con la estatura que tendría entonces. Ahorita sería menos, pero no tanto; si hasta usaste una escalera. Lo pintaste un domingo y te llevó toda la mañana y la mitad de la tarde. Yo te pasaba las latas. Era un retrato de todo el barrio. En medio, el Río del Muerto, partiendo las cuadras en dos. Y a cada lado, la gente afuera de sus casas, de sus locales, todos los que conocíamos y otros que te imaginaste. Unos saludando, otros no, pero todos viendo al frente. Estaban los perros callejeros y los semáforos. Y la viejita que vendía dulces en una mesita, y los tenis colgados de los postes. Las vecindades con los vecinos, el mercado con los mercantes. El templo, la refaccionaria. Los otros grafitis y la cantina donde me decías que no me fuera a parar, porque sabías que a ti te vendían desde antes que tuvieras dieciséis. A mí ni me interesaba; estaba muy chico y el olor del mezcal me daba ganas de vomitar. De todos modos, nunca me paré ahí. Ni siquiera cuando te fuiste. Pero la ubiqué en la pintura, tantito antes del baldío donde me enseñaste a patinar. Ahí me pintaste a mí. A mi mamá la pusiste afuera de la casa, cuidando sus macetas. Al Nel y al Mike y a la Yez los pusiste en la esquina de la Candelaria, con las bicis. Al único que no dibujaste fue a ti mismo. Siempre te quise preguntar por qué, si tú también vivías ahí. Tu mural se parecía a esas pinturas que estaban en las portadas de los libros de texto de la escuela, pero menos viejo, menos muerto. Ese día hacía fresco, pero en el retrato hacía calor y estaba anocheciendo. Eso te lo inventaste; el cielo nunca se vio tan bonito como en el mural. Tan rosita y tan naranjoso al mismo tiempo. Tampoco había punks, pero trazaste uno casi hasta abajo; yo creo que a ese también te lo imaginaste. Como al policía que pusiste junto a una patrulla, hasta arriba de la calle. Aquí nunca se metía la tira. Les daba miedo, y ni falta que hicieran. Era un lugar tranquilo. No como ahorita. Y eso es por su culpa. […] Fragmento de Fresco, cuento de Daniel Aguilar Torres, perteneciente a Cartografía de las Vírgenes (2022), publicado por Ediciones La Rana y Los Otros Libros.